Lo que tenés que saber sobre el cáncer de cuello de útero

útero

Es el tipo de cáncer más frecuente entre las mujeres de 40 a 55 años. Supone el 3,7 % de todos los cánceres femeninos, aunque su incidencia varía según cada región del planeta. Conocé sus causas, síntomas y prevención, un diagnóstico a tiempo hace la diferencia en tu vida.

El cérvix o cuello uterino es la parte inferior del útero que forma el canal que lleva a la vagina. La mucosa que recubre el cérvix está en continuidad con la vagina y se denomina ectocérvix, mientras que la que recubre el conducto o canal cervical que lleva hasta la cavidad del cuello uterino, se denomina endocérvix.

En este tipo de cáncer, la mayor parte de los tumores surgen en la zona donde se une el ectrocérvix con el endocérvix dando lugar a carcinomas de células escamosas. El cáncer se produce cuando las células normales del cuello del útero empiezan a transformarse y crecen de manera descontrolada.

Incidencia

Este tipo de cáncer es más frecuente en mujeres entre los 40 y los 55 años de edad. En la actualidad, es el sexto cáncer más frecuente, por detrás del de mama, pulmón, colorrectal, endometrio y ovario. De hecho, este tipo supone el 3,7 por ciento de todos los cánceres femeninos, aunque su incidencia varía en distintas partes del globo.

Las razones que explican las variaciones responden a las diferencias socioculturales de la población, como los hábitos sexuales, las dificultades para desarrollar programas de cribado o el mayor o menos número de parejas de la mujer.

A nivel mundial, las áreas con mayor mortalidad recaen en Latinoamérica, África y el Sudeste Asiático.

Causas

Existen algunos factores de riesgo que están relacionados con la incidencia del cáncer de cuello de útero. El más importante que participa en el desarrollo de lesiones premalignas es la infección por papilomavirus o virus del papiloma humano (VPH). Presente en el 99 por ciento de los casos de cáncer de cérvix.

El VPH se transmite de persona a persona mediante las relaciones sexuales y el riesgo de infección aumenta si la actividad sexual comienza a edades tempranas, la mujer tiene muchos compañeros sexuales, o mantiene relaciones con un hombre que ha tenido muchas parejas, y mantiene una relación sexual con un hombre que tiene verrugas en el pene.

La mayoría de las infecciones por VPH se resuelven espontáneamente. Se desconocen los motivos por los que sólo algunas infecciones progresan a alteraciones malignas. El riesgo aumenta entre el final de la adolescencia y la mitad de los 30 años. Con 40 años la posibilidad de desarrollarlo sigue existiendo por lo que desde la sociedad recomiendan continuar con las citologías y chequeos para la detección precoz.

Otros factores que podrían causar cáncer de útero:

  • El consumo de tabaco: las mujeres que fuman tienen dos veces más posibilidades de desarrollar el cáncer que las no fumadoras.
  • La promiscuidad sexual: las mujeres con muchas parejas sexuales o que mantengan relaciones sexuales con un hombre que ha tenido muchas parejas sexuales tienen más riesgo.
  • Edad precoz de inicio de relaciones sexuales.
  • Mujeres que tienen el sistema inmunológico debilitado por el uso de medicamentos utilizados en otras patologías, así como el tratamiento para el VIH u otros tipos de cáncer.
  • Mujeres con herpes genital.
  • Utilizar anticonceptivos orales aumenta las probabilidades de desarrollar cáncer de cuello de útero.

Síntomas

Casi todas las mujeres no tienen síntomas en los primeros estadios de este tipo de cáncer. Éstos no aparecen hasta que el cáncer se ha extendido a otros tejidos y órganos.

  • Las manifestaciones que puede tener la mujer son:
  • Manchas de sangre o sangrado leve entre las menstruaciones o después de la misma.
  • Dolor al mantener relaciones sexuales.
  • Tener un sangrado menstrual más largo y abundante de lo normal.
  • Sangrar después del coito o durante el examen pélvico en la consulta del ginecólogo.
  • Aumento de la secreción vaginal.
  • Sangrar después de la menopausia.

Cuando aparecen estos síntomas, y aunque se parezcan a otros de patologías no tan graves, conviene que acudas al médico para comunicárselo con la mayor brevedad posible.

Prevención

Prevenir el cáncer de útero es posible a través de la detección precoz de alteraciones celulares en la citología y administrando la vacuna contra el VPH.

En la actualidad existen campañas de vacunación destinadas a la prevención en las poblaciones más vulnerables. Esta vacuna se dirige a niñas y mujeres de entre 9 y 26 años siendo cien por cien eficaz en aquellas que no hayan mantenido relaciones sexuales y que, por tanto, no hayan estado expuestas al virus.

La Agencia Europea de Medicamentos (EMEA) estableció que su uso estaba contraindicado en el caso de pacientes con síndrome coronario agudo, como angina o infarto de miocardio. Tampoco está recomendada en personas con enfermedad cardiaca isquémica y/o enfermedad arterial periférica, y su combinación con insulina debe darse sólo en casos excepcionales.

Diagnóstico

Las pruebas de Papanicolaou (Pap) pueden detectar de forma exacta y poco costosa hasta un 90 por ciento de los cánceres de útero, incluso antes de que aparezcan los síntomas. En consecuencia, el número de muertes por esta enfermedad se ha reducido en más del 50 por ciento.

Es recomendable que las mujeres se hagan su primera Pap cuando comienzan a ser sexualmente activas o a partir de los 18 años y que lo repitan sucesivamente una vez al año. Si los resultados son normales durante 3 años consecutivos, entonces la prueba puede espaciarse y realizarla cada 2 o 3 años, siempre que no se cambie el hábito de vida. Si todas las mujeres se sometieran a la Pap de forma periódica podrían eliminarse las muertes causadas por esta clase de cáncer. Sin embargo, casi el 40 por ciento de las mujeres de los países desarrollados no se hace la prueba regularmente.

Una vez que se ha establecido el diagnóstico, se deben determinar el tamaño y la localización exacta del cáncer (es decir, se realiza un estadiaje). El proceso se inicia con una exploración física de la pelvis y varias pruebas (cistoscopia, radiografía de tórax, pielografía intravenosa, sigmoidoscopia) para determinar si el cáncer cervical se ha extendido a otras estructuras circundantes o a partes más distantes del cuerpo. Asimismo, pueden realizarse otras pruebas, como una tomografía computarizada, un enema con papilla de bario y radiografías de huesos e hígado, dependiendo de las características de cada caso.

Pronóstico

Gracias al aumento de los cribados y del comienzo del tratamiento en las fases tempranas del cáncer, la mortalidad se ha reducido mucho en los últimos cincuenta años en los países desarrollados.

En la actualidad la supervivencia a cinco años en todos los estadios del cáncer es del 71 por ciento y si se detecta en una fase temprana tiene una supervivencia a cinco años del 92 por ciento.

Este tipo de tumor aparece en mujeres relativamente jóvenes por lo que puede afectar a la vida sexual y a la fertilidad por lo que el tratamiento de la disfunción sexual deberá abarcar tanto el aspecto físico y psicológico.

 

Fuente: cuidateplus.marca.com