Asma, mientras más conozcas mejor podrás controlarlo

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Esta enfermedad bronquial es controlable en tanto se identifiquen las causas que desatan las crisis y se genere un protocolo de acción para que los episodios sean menos traumáticos.

El asma es una enfermedad bronquial donde el signo evidente es la falta de aire y un peculiar silbido pectoral al intentar pasar el aire por el pecho y los pulmones. Para muchos pacientes, sobre todo aquellos que tardan en llegar a un diagnóstico, y sus familias, esta enfermedad provoca situaciones de alto estrés. Sin embargo con un tratamiento adecuado es posible controlarlos y llevar una vida con mejores condiciones de salud.

Para concientizar al respecto, es que desde el año 1998 se celebra el Día Mundial del Asma todos los 5 de mayo. Y anualmente, es sostenido y estimulado por la Iniciativa Global para el Asma (GINA). A través de diversos lemas se propone educar sobre la enfermedad.

En el mundo hay datos muy dispares sobre la prevalencia del asma. Aunque en términos generales, se acepta que alrededor de 4 cada 1000 pacientes son diagnosticados cada año en todo el mundo.

Tanto la población general como los mismos enfermos de asma necesitan tener conocimiento de la patología. Las hospitalizaciones y los requerimientos de urgencia de estos pacientes, en momentos de crisis asmáticas, pueden ser muy traumáticas, sobre todo en familias con niños que lo padecen.

La sensación de falta de aire extrema, junto al dolor al respirar que a veces acompaña, generan un cuadro dramático. Por eso mientras más conocimiento se tenga, mejor es el abordaje del problema y se reducen ansiedades evitables. Tanto niños como adultos asmáticos pueden aprender medidas básicas para controlar su enfermedad.

Controlar el asma

La difusión de información en el Día Mundial del Asma pretende que los pacientes aprendan a manejar sus crisis asmáticas. Del mismo modo, se trata de que tomen las precauciones necesarias para que la crisis no se desate.

Uno de los principios para el control es evitar los alérgenos. Se trata de las sustancias que el asmático sabe que desatarán una crisis en él. Puede ser el polen, el polvillo, los espacios cerrados con humedad o el frío. Cada asmático aprende, poco a poco, a identificar las situaciones que lo empeoran.

Otra buena medida es la ejercitación respiratoria. Así como si se tratase de un deporte, conviene que los músculos torácicos aprendan a regular sus movimientos. Todos los días, el paciente asmático debería practicar su respiración.

También el deporte para todo el cuerpo es recomendable. Los asmáticos pueden realizar ejercicio, y deberían hacerlo como parte de sus rutinas. Solo deben tomar las medidas de precaución que su médico les indique y tratar de mantener una rutina deportiva que ayude a su respiración.

Otro aprendizaje fundamental es el que se refiere a la medicación. Además de las dosis y del nombre de los fármacos, el paciente tiene que conocer los posibles efectos adversos y el orden de uso. En el caso de los inhaladores, es clave aprender la técnica correcta.

¿Qué es el asma?

El asma es, básicamente, una enfermedad inflamatoria bronquial. Las vías respiratorias bajas de los pacientes con asma se inflaman en los ataques agudos y obstruyen el paso del aire.

Del mismo modo, los músculos del aparato respiratorio también tienden a generar cerrazón, lo que dificulta aún más la espiración, es decir, la salida al exterior del aire que ingresó a los pulmones. Este estrechamiento es el que desata los síntomas.

Los pacientes asmáticos padecen falta de aire que es variable de acuerdo a la intensidad del ataque. En crisis muy agudas, la sensación de ahogo es extrema.

Junto a la falta de aire, pueden oírse sibilancias. La sibilancia es un sonido como un pitido que se desprende de los bronquios al pasar el aire a presión por ellos. El estrechamiento genera la sibilancia, la cual puede oírse sin necesidad de un estetoscopio cuando el ataque asmático es grave.

La tos es variable; a veces está presente y otras veces no, suele ser una tos seca, sin producción de flema, ya que cuando las flemas están presentes advierten sobre un proceso infeccioso.

Los niños asmáticos

Los niños asmáticos son una preocupación para sus padres y para la comunidad pediátrica. Un pequeño con asma mal controlado puede ver afectada su calidad de vida, ya que tenderá a jugar menos, faltar más a la escuela y vivir en un estado de estrés. La educación sobre la enfermedad, en estos casos, es para el niño y para los padres ya que deben adaptarse a la vida de los pequeños con asma.

El rol del pediatra es muy importante, también. La familia deposita en él una confianza muy alta, ya que será el receptor de las dudas y las preocupaciones. Tiene la obligación de educar a los adultos para que actúen con tranquilidad en las crisis, y para que ayuden al enfermo a desarrollarse de la mejor manera posible.

Para el paciente asmático, tener conocimiento sobre su enfermedad es una fuente de poder. Así, podrá controlar las crisis, mejorar su desenvolvimiento en la sociedad e intentar una vida lo más normal posible. Tendrá que tener algunos recaudos, pero esos mismos le asegurarán un desarrollo vital pleno.

 

Fuente: mejorconsalud.as.com