Recomendaciones para evitar que los niños se enfermen

Prestá atención a los siguientes consejos para mejorar o aumentar el sistema de defensas de tus hijos.

Si bien nada se reemplaza por una visita al pediatra, no está de más seguir algunos consejos que te ayudarán a estar más tranquila frente a las amenazas a la salud de tus hijos.
No los expongas a las bajas temperaturas, o bien abrigarlos bien cada vez que salen a la calle. También es necesario evitar los cambios bruscos de temperatura, por ejemplo, si la calefacción está muy alta en casa y salimos a pasear o a la escuela.
Este consejo es para las madres con bebés: los médicos aconsejan amamantar a los hijos todo el tiempo que sea posible. El sistema inmune de los niños tarda en madurar y el producto 100% natural que los nutre y los mantiene alejados de los virus y bacterias no es otro que la leche materna. Además, se trata de un producto gratis, sano y maravilloso, que unirá aún más al bebé con su madre. La leche materna tiene todo lo que el niño necesita para crecer y no padecer enfermedades. Por lo tanto, hasta el año del niño, no se aconseja dejar de amamantarlo.
El cuerpo humano necesita de diferentes nutrientes, sin importar la edad que se tenga. Su alimentación debe cumplir con todos estos requerimientos de proteínas, vitaminas, minerales, hidratos de carbono, fibras y grasas, para que el sistema inmune tenga todos los medios a su disposición y se eviten los contagios de enfermedades producidas por virus y bacterias. Por lo tanto, si queremos reforzar sus defensas, debemos darles de comer más sano y variado, añadir frutas y vegetales, frutos secos y cereales, pescado, lácteos descremados, etc. Sigue las indicaciones del médico en relación a la nutrición de tu hijo. Se recomienda, a su vez, que consuman alimentos orgánicos o ecológicos, si es posible, de huerta propia. Dejá de lado la comida rápida, sintética (como los caldos en cubos o saborizantes químicos), las gaseosas y los dulces.
Los ambientes contaminados son un caldo de cultivo para las enfermedades. Por ejemplo, si uno de los padres fuma, si se vive en plena ciudad y hay smog (niebla contaminada), si se utilizan ciertos químicos para la limpieza del hogar, o si el polvillo es muy frecuente, es probable que los niños, y también los adultos, se enfermen. Es preciso ventilar periódicamente la casa para eliminar alérgenos y ácaros. Si tenemos mascotas, que estén limpias la mayor parte del tiempo. Si hay gente que fuma, que lo haga fuera del alcance de los niños, aunque ellos no estén en la casa en ese momento.
Es verdad que los niños se viven ensuciando mientras juegan, comen, se divierten, crecen. Sin embargo, la falta de higiene puede causar muchas enfermedades. Es preciso lavarse las manos antes y después de comer, llevar siempre toallas desinfectantes o alcohol para cuando juegan en el parque o vamos a comer fuera y, sobre todo, que los adultos también lleven a cabo estos hábitos. No hay que olvidar que los niños copian lo que hacen sus padres.
La felicidad, el juego, el ejercicio y el descanso son cosas que no pueden faltar en la vida de un niño para evitar que se enferme. Quizás llegamos tarde del trabajo y no tenemos ganas de ponernos a jugar con la pelota o con las muñecas, pero es necesario, al igual que llevar una vida sana y llevarlos al parque los domingos en la mañana. Cuando corren, saltan, se divierten y conocen a otras personas al aire libre, los pequeños automáticamente crean nuevas defensas. Lo mismo que cuando viven en un ambiente feliz, sin problemas, sin peleas, con mucho amor y dedicación.
Por último, no hay que olvidar que el descanso es vital en los hijos para que puedan recuperar todas las energías que gastan en sus jornadas. La siesta ha de ser sagrada todos los días, así como también cumplir con horarios para irse a la cama o para levantarse. Dormir tranquilos, las veces que sea necesario, les ayudará a recargar las baterías y a reponerse si algo les duele o se sienten decaídos. En definitiva, no hay nada como una infancia feliz para no enfermarse. Depende de los padres poder ofrecerles a sus hijos un ambiente ameno y alegre para que ellos puedan desarrollarse sin problemas.

Fuente: Mejor con Salud