Cómo prevenir y controlar la hipertensión

Una buena alimentación y un programa de actividad física regular pueden reducir la presión arterial en forma moderada pero significativa, y también contribuyen a mantener el peso adecuado.

Durante las últimas décadas, la modernidad ha expuesto a las poblaciones a ciertos cambios en el estilo de vida, llevando a un aumento de los factores de riesgo de enfermedades no transmisibles (ENT) como la hipertensión arterial. Esta enfermedad afecta la estructura y función de las arterias causando enfermedades cardiovasculares, cerebrovasculares y renales.
Uno de los pilares para la prevención y tratamiento de la hipertensión y sus consecuencias es la adopción de un estilo de vida saludable sobre todo relacionado con la dieta y la actividad física.

Recomendaciones para una vida sana:

• Aumentar el consumo de frutas y vegetales, y reducir el de grasas y sal.
• Mantener un consumo moderado de alcohol.
• Hacer actividad física.
• Mantener el peso dentro de la escala de la normalidad para cada cuerpo.

Dieta

La dieta tradicional actualmente ha sido reemplazada por bebidas gaseosas, “comida chatarra”, “comidas rápidas” con muchas calorías aportadas por las grasas y los hidratos de carbono (harinas y azúcares) y pocas proteínas y fibras. El colesterol de la dieta y las grasas saturadas se asocian a cifras altas de presión arterial.
La mejor dieta para adoptar es la que contiene poca carne y grasas de origen animal y abundante pescado, ácidos grasos omega 3, frutas, verduras, cereales integrales y lácteos descremados, además de potasio, calcio y magnesio.
Beber sólo una copa de vino, hasta tres tazas de café por día, y fundamentalmente reducir el consumo de sal.

Sedentarismo

El sedentarismo está directamente ligado al incremento del peso. El sobrepeso y la obesidad, favorecidos por la permanencia de largas horas frente a la computadora, televisión o pantallas de juegos, han alcanzado proporciones de epidemia entre los niños y adolescentes. Estas actividades no deberían exceder las dos horas diarias y se deberían dedicar por lo menos 30/60 minutos al día a la práctica de actividades físicas aeróbicas.

Actividad física

La falta de ejercicio físico se asocia con el aumento de la presión arterial. La actividad física aeróbica es uno de los pilares principales del tratamiento no farmacológico de los pacientes hipertensos, además contribuye a la reducción del peso y también del colesterol. Pero siempre deben estar adaptadas a las posibilidades reales de cada uno, no es aconsejable hacer físicamente más de lo que se puede.

Peso corporal

Una consecuencia directa de una dieta sana y la práctica de ejercicio es mantener un peso normal. En los pacientes con sobrepeso u obesidad la disminución de peso es la medida inicial más eficaz para bajar la presión arterial. Pero también es importante el lugar donde se acumulan las grasas.

Adoptar un estilo de vida saludable es fundamental. Estos hábitos deben ser permanentes para el paciente, y su puesta en práctica y mantenimiento dependen en buena medida de la participación activa de la familia. Todas las personas debemos tomar conciencia de la importancia de mantener hábitos de vida sanos.

Fuente: saha.org.ar