Aumenta la obesidad infantil en el mundo

La obesidad en los niños es un problema serio. Las cifras indican que cada vez más niños están excedidos de peso, lo cual les traerá problemas de salud a corto y a largo plazo.

Culturalmente, que un niño fuera gordito se consideró por mucho tiempo un sinónimo de saludable. Irremediablemente, las mamás y las abuelas juzgaban qué tan bien alimentado estaba un niño o una niña de acuerdo a su peso y más, era mejor. Pero esto es un mito y cosa del pasado. La realidad indica que el sobrepeso y la obesidad infantil, por cuenta de estas creencias y malos hábitos alimenticios, es un problema real y grave en casi todo el mundo.

Cuando los niños están excedidos de peso, se generan enfermedades relacionadas con esta condición como pueden ser los problemas cardiovasculares, colesterol alto, diabetes tipo 2, depresión. Y la tendencia a desarrollar otros desórdenes alimenticios como anorexia y bulimia, problemas en sus articulaciones, tendencia a desarrollarse más temprano, dificultades para hacer ejercicio y retraso en el desempeño escolar. Además, los niños y los adolescentes obesos probablemente se convertirán en adultos obesos. Un estudio encontró que cerca del 80% de los niños que sufrían de sobrepeso entre los 10 y los 15 años, sufren de obesidad para cuando llegan a los 25 años.

Existen varios factores que inciden en esta tendencia:

La obesidad es el resultado de un desequilibrio entre las calorías que se consumen y la energía que se gasta. Además de que existen otros factores que contribuyen al aumento de peso como la genética, los factores ambientales y los patrones de comportamiento son muy importantes.
El sedentarismo o falta de actividad física contribuye enormemente al aumento de peso. Los estudios demuestran que los niños y los adolescentes pasan demasiado tiempo viendo televisión, videos, DVD’s, películas o jugando videojuegos.
También pasan mucho tiempo en la escuela y es allí donde se alimentan la mayor parte del día. Y tanto los padres como los educadores tienen una responsabilidad compartida de promover los hábitos alimenticios sanos y la actividad física. Muchas escuelas están implementando cambios en sus programas nutricionales.
Los padres son los modelos a seguir: las costumbres que se practican en casa en cuanto a la alimentación y el ejercicio son importantísimas a la hora de combatir la obesidad.

Snacks: los más nocivos

Investigadores académicos encontraron que los niños en Estados Unidos comen un promedio de tres snacks al día, además de las comidas regulares. Esta podría ser la explicación para que la obesidad infantil haya aumentado tanto.
Según los científicos, en EE.UU más del 27% de las calorías diarias que consumen los niños provienen de estar “picando” aquí y allá entre las comidas principales. En México, una gran parte del problema es debido al consumo de gaseosas. Se estima que en ese país el 70% de los niños acompañan su desayuno con gaseosas que contienen entre 10 y 12 cucharadas de azúcar.
El problema radica entonces en qué tipo de “picadas” hacen los niños entre las comidas principales. La respuesta: comida chatarra (productos muy salados como los snacks), gaseosas excedidas en azúcar y golosinas que encuentran en la casa y en cualquier kiosco escolar.
Por eso, es importante que socialmente se eduque en general para cambiar la forma de alimentación ya que los niños seguirán esos patrones. Ante la duda de sobrepeso, o cualquier síntoma que pueda derivarse de problemas relacionados con la alimentación de los niños, es fundamental acudir al médico pediatra.

Fuente: vidaysalud.com