Mucofagia: ¿por qué no hay que comerse los mocos?

Una costumbre común en la infancia, aunque también en los no tan chicos, pero es peligroso para la salud. En este artículo te contamos qué consecuencia puede tener comerse los mocos y cómo hacer para erradicar el hábito.

Más que un hábito desagradable, para muchos, la mucofagia o el comer mocos, puede acarrear problemas de salud. Si bien hay detractores y defensores de esta práctica, en definitiva es algo poco saludable.

¿Qué son los mocos?

Cada 20 minutos las membranas nasales segregan un líquido pegajoso y transparente que parece un gel. Cuando estamos resfriados o padecemos alguna alergia esto ocurre con más frecuencia, produciendo abundante secreción o goteo nasal. Este líquido es agua, aunque también está compuesto por minerales, electrolitos y proteínas, como la albúmina y las mucinas. Estas últimas tienen propiedades inmunes, ayudando a combatir los gérmenes.

Esta mucosidad tiene como fin mantener las fosas nasales húmedas, limpias y a temperatura regular, atrapando las bacterias y virus, así como la suciedad. Todos estos elementos intentan penetrar, pero quedan varados en los cilios nasales. Así pues, el moco forma parte de una de las primeras líneas de defensa del organismo.

La masa resultante o el moco viene a ser la unión del líquido con la suciedad. En contacto con el aire, las bacterias, los virus y las demás partículas tienen una consistencia más densa y una coloración más oscura.

¿Hay algún beneficio en comer mocos?

Por un lado están los que afirman que comer mocos puede llegar a ser saludable. Esto se debería a que, al introducir en el organismo los virus y bacterias capturados en la nariz, el sistema inmune se activaría, creando nuevos anticuerpos, tal como ocurre con las vacunas. De acuerdo con esto, deberíamos estar mejor equipados para luchar contra las enfermedades. Por otra parte, los defensores de la tesis de que la mucofagia es beneficiosa sostienen que el asco a los mocos es algo aprendido culturalmente y no una conducta natural.

¿Cuáles son los riesgos de la mucofagia?

Por el contrario, existen investigaciones que respaldan la idea de que la mucofagia o el comer mocos es perjudicial, pues estaríamos introduciendo potenciales virus y bacterias que las fosas nasales detuvieron. No sabemos cuál sería la reacción del cuerpo o si el mismo está preparado para enfrentar tales elementos patógenos. Además, le estaríamos dando actividad extra al sistema inmune.

En líneas generales hay tres tipos de riesgos asociados con el comer moco:

  • La composición de los mocos: eso mismo que la nariz ha filtrado lo estaríamos luego consumiendo.
  • Los mocos están llenos no solo de suciedad, sino también de virus y bacterias.
  • La suciedad de las manos: al comer mocos, no solo ingerimos la suciedad y gérmenes en los mismos, sino también los de las manos.

Lesiones en la nariz

Las personas que practican el hábito de la mucofagia o comer mocos, frecuentemente introducen sus manos en la nariz. Esto trae diversas consecuencias, e incluso pueden experimentar hemorragias nasales (epistaxis) de leves a moderadas. De manera particular, existe un trastorno de ansiedad denominado rinotilexomanía. El mismo consiste en hurgarse de manera compulsiva la nariz. Al hacer esto podemos causar llagas y heridas en las paredes internas.

Cómo superar el hábito de la mucofagia o comer mocos

La mucofagia puede ser un hábito tan arraigado para algunas personas que resulte difícil superarlo. Lo mismo ocurre en los niños que controlan menos sus impulsos. Estas son algunas sugerencias y recomendaciones:

  • Lo primero es identificar las causas de la conducta de hurgarse la nariz: si hay comezón, secreción o mucosidad abundante, puede tratarse de alguna alergia.
  • Usar gotas nasales para evitar la resequedad de los conductos, ayuda a eliminarlos más fácil y también se reduce la necesidad de hurgarse.
  • Colocar un vendaje o apósito en el dedo de la mano que se usa para introducirse en la nariz.
  • Mantener pañuelos al alcance y a la vista, al acostumbrarse a usarlos para limpiar la nariz, más se evitará el introducir los dedos.

Si el hurgarse la nariz es algo que ocurre por nerviosismo, hay que buscar una alternativa. Por ejemplo, mantener las manos ocupadas con una pelota antiestrés. También se recomienda usar técnicas de relajación y respiración.

Si lo que se quiere es eliminar los mocos, hay otras maneras de hacerlo sin tener que comerlos. Lo recomendable siempre es pedir consejo a un médico o terapeuta. Si bien la mucofagia o el comer mocos no está considerado un trastorno en sí mismo, pudiera estar asociado con una obsesión-compulsión (TOC).

Para evitar poner en riesgo la salud o que nuestros hijos sufran consecuencias indeseadas, desde infecciones hasta sangrado, hay que observar el comportamiento y descubrir por qué se presenta. De acuerdo con la Academia Estadounidense de Pediatría, la curiosidad y el aburrimiento pueden ser dos factores que desencadenen la conducta de hurgarse la nariz. Así, mantenerlos ocupados para que las manos no se vayan a la nariz es una manera de reducir la posibilidad de que incurran en el hábito de la mucofagia.

 

Fuente: mejorconsalud.as.com