Efectos emocionales de la pandemia, ¿cómo evitarlos?

La pandemia trajo consecuencias emocionales y psicológicas. No solo por el aislamiento, también por vivir bajo la amenaza constante de un mal imperceptible. Mirá en esta nota cómo evitar que te ganen los miedos.

No es una especulación que la situación sanitaria que estamos viviendo está causando entre la población síntomas muy claros de cómo esta pandemia nos afecta como personas. Nerviosismo, incertidumbre, miedo, falta de apetito, dificultades para conciliar el sueño, son algunos de los síntomas más comunes en las consultas con especialistas.

El distanciamiento social está generando alteraciones. Los seres humanos somos sociales por naturaleza y no llevamos demasiado bien estar alejados de los nuestros. No poder ver y tener contacto físico con nuestros seres queridos o compañeros y amigos, debido al confinamiento nos afecta a nivel emocional y físico.

Sin embargo, los especialistas recomiendan no dejar que se esto se convierta en un problema buscando alternativas que sí son posibles. De hecho, para las relaciones humanas, una llamada o una video llamada, un mensaje son también vías válidas para mantenernos en contacto.

Sobre todo durante esta pandemia podemos encontrar oportunidades. Es ahora, que no tenemos el ritmo frenético de la vida diaria, el momento de acercarnos más a aquellas personas con las que hace tiempo no tenemos contacto. Ahora ya no tenemos la excusa de la falta de tiempo y debemos pensar que llegará el día en que venceremos entre todos esta epidemia y podremos volver a abrazarnos. Hasta entonces debemos seguir las recomendaciones por parte de las instituciones sanitarias.

El estrés y la ansiedad del cambio

El hecho de que nuestra rutina se haya modificado, de tener menos actividad: no salir, no cumplir con horarios fuera de casa, no vestirnos para ir a algún lugar o encontrarnos con alguien. Esto, como cambio en sí, también genera cierto nivel de estrés y ansiedad. También nos sentimos frustrados, ya que el hecho de no poder mantener nuestro estilo de vida ni la libertad de movimientos nos precipita hacia esas emociones más problemáticas debido a que van pasando los días y va creciendo la incertidumbre de lo que está pasando, de lo que pasará.

Miedo

Una de las consecuencias psicológicas más evidentes del coronavirus es el miedo a la infección. La mente humana tiende a desarrollar miedos irracionales cuando una situación de pandemia se alarga y esta es la situación actual que estamos viviendo.

El miedo irracional se manifiesta de muchas maneras: a que el virus también pueda provenir de los alimentos que compramos, lo que consumimos, de que nuestras mascotas sean transmisoras, a los falsos negativos, a salir a hacer las compras imprescindibles.

La sobreinformación, este gran caudal de información que circula en medios de comunicación, redes sociales y lo que nos cuentan nuestros contactos. Muchas veces contradictoria, otras sin fundamento, otras no comprobadas o simplemente falsas.

Insomnio

Se está dando también un trastorno transitorio del sueño a un número alto de la población, incluyendo desde los niños a quienes les cuesta irse a dormir, algunos padecen pesadillas. Hasta los adolescentes, personas adultas y de la tercera edad con insomnio.

Frente a esto hay que tomar medidas, ya que afecta a nuestro rendimiento, nos cuesta más concentrarnos, hay cambios en el rendimiento laboral y académico. Para ello intentemos mantener una rutina de sueño. Lo ideal es dormir entre 6 y 8 horas los adultos y que este descanso sea reparador.

Algunas recomendaciones

✓  Identificar los pensamientos que nos puedan generar malestar. Pensar constantemente en lo mismo puede hacer que aparezcan o se acentúan síntomas que incrementen nuestro malestar emocional.

✓  Identificar emociones y aceptarlas. Es normal que en este momento sintamos rabia, tristeza, alegría, impotencia, que estemos más sensibles. Nuestras emociones ahora pueden parecerse a una montaña rusa.

✓  Mantener una rutina. Intentemos levantarnos a la misma hora de siempre, ya que posiblemente tengamos que trabajar desde casa (o fuera), ayudar a nuestros hijos en las tareas escolares, cocinar. Y es de vital importancia que nos quede tiempo para nosotros: para leer, para practicar algo de ejercicio físico en casa, para descansar, incluso para no hacer nada.

✓  Cuidar la alimentación. No comer más de la cuenta, intentar mantener una dieta variada y equilibrada donde esté presente la vitamina C, totalmente necesaria para mantener nuestro sistema inmune en las mejores condiciones. Beber mucha agua, es muy importante que nos hidratemos correctamente e intentar mantener un horario de comidas.

✓  Tomar el sol unos minutos al día. Si tenemos la posibilidad de salir al balcón, salimos unos minutos al día (utilizando la protección solar necesaria), ya que la luz solar aporta las cantidades necesarias de Vitamina D que necesita nuestro cuerpo para un buen funcionamiento.

✓  Dosificar la información. Evitemos la sobre carga de información, ya que si estamos permanentemente conectados puede aumentar un nerviosismo innecesario. Prioricemos fuentes oficiales y no nos dejemos atrapar por noticias negativas y catastrofistas. También es recomendable que nos fijemos un horario para recibir este tipo de información.

✓  Evitar hablar constantemente del coronavirus y llevar a cabo los hábitos de higiene y prevención recomendados, lavado de manos, mantener distancia de seguridad.

✓  Cuidar de la salud. Seguir las medidas de prevención y atender la salud psicológica, para ello es importante que nos dediquemos tiempo. Necesitamos mantener la mente activa: jugar, bailar, cantar, reír. El hecho de reírse genera endorfinas, sube el estado de ánimo y aumenta las defensas, necesitamos tener un sistema inmune fuerte.

 

Fuentes: efesalud.com