Donación de órganos en pandemia: la tarea es continua

Argentina superó los 500 trasplantes de órganos realizados en pandemia de acuerdo a fuentes oficiales. La Ley Justina y las medidas de prevalencia para garantizar estos procesos fueron la clave.

A partir de la implementación de las medidas de aislamiento social preventivo y obligatorio, la decisión del Ministerio de Salud de la Nación fue seguir sosteniendo la operatividad de los programas de procuración y trasplante de órganos.

Gracias a esto, de acuerdo a datos del Ministerio de Salud de la Nación, durante el período comprendido entre el 20 de marzo y el 27 de octubre del año pasado, 522 pacientes en lista de espera recibieron un trasplante de órganos.

En total se realizaron 298 trasplantes renales, 134 hepáticos, 46 cardíacos, 20 renopancreáticos, 11 pulmonares, 8 hepatorrenales, 2 cardiorrenales, 2 pancréaticos y 1 intestinal. Se realizaron además 217 trasplantes de córneas.

La realización de estos trasplantes fue posible gracias a la concreción de 254 procesos de donación de órganos y tejidos llevados a cabo en 20 jurisdicciones.

Donación de médula ósea

En relación con los trasplantes de médula ósea, a través del Instituto Nacional Central Único Coordinador de Ablación e Implante –INCUCAI- y su Registro Nacional de Células Progenitoras Hematopoyéticas (CPH) se continuaron coordinando los esfuerzos para lograr la provisión de CPH a los pacientes que necesitan un trasplante. En el período, 41 pacientes argentinos que no contaban con un donante compatible en su grupo familiar recibieron un trasplante de médula de un donante no emparentado.

Esto fue posible gracias a que se tomaron medidas anticipadas para adaptar el sistema, observando el impacto del COVID-19 en la actividad de donación y trasplante principalmente en el continente europeo, y así mantener la actividad de procuración en el contexto sanitario actual.

También gracias a la aplicación de la Ley Justina que incorpora la figura de donante presunto. Esta normativa establece que toda persona mayor de 18 años es considerada donante con excepción de quienes manifiesten su voluntad por contrario. Lo que permitió que la actividad del INCUCAI para procurar órganos para trasplante se incrementara notablemente.

Ley Justina: una esperanza para quienes aguardan un trasplante

El proyecto de ley se conoce como “Ley Justina” en homenaje a Justina Lo Cane, la chica de 12 años que falleció el 22 de noviembre de 2017 a la espera de un corazón. El 26 de julio de 2018 su nombre se convirtió en justicia para miles de personas que ahora podrán recibir una donación.

La ley 27.447, dispone que “toda persona mayor de 18 años” es donante de órganos o tejidos salvo que haya dejado constancia expresa de lo contrario.

Las personas que deciden no donar sus órganos, deben estar inscriptos en un registro de no donantes.

Previo a la sanción de la nueva ley, Justina y su familia había encabezado la campaña “Multiplicate x Siete”. El concepto detrás del nombre es que si uno es donante su vida “se multiplica por siete al momento de partir”, explicó el hombre.

Cambio cultural

El cambio es vital ya que con la nueva normativa toda persona mayor de 18 años puede en forma expresa manifestar su voluntad negativa o afirmativa a la donación de los órganos y tejidos de su propio cuerpo.

El texto de la ley detalla que es posible:

  • todo mayor de 18 años es donante salvo que exprese su decisión contraria en los registros oficiales.
  • todo donante puede restringir específicamente su voluntad afirmativa a determinados órganos y tejidos.
  • condicionar la finalidad de la voluntad afirmativa de donación a alguno o algunos de los fines previstos en esta ley, como implante en seres humanos vivos o con fines de estudio o investigación.

En detalle, su aplicación abarca las ablaciones de corazón, vasos, estructuras valvulares, piel, pulmón, hígado, páncreas, intestino, riñón y uréter. Así como tejidos del sistema cardíaco, osteoarticular y musculoesquelético, el sistema nervioso periférico, la membrana amniótica y células progenitoras hematopoyéticas.

 

Fuente: argentina.gob.ar, consensosalud.com.ar