Consejos prácticos para que no te gane la ansiedad

Sufrir ansiedad todos los días no es agradable. Los nervios siempre nos traicionan y pueden traer dificultades en la vida diaria y la salud. Si la ansiedad forma parte de tu lucha diaria, combatila siguiendo algunos sencillos consejos.

La salud mental es parte fundamental de una vida sana, según la Organización Mundial de la Salud (OMS), se define como “el estado de bienestar en el cual el individuo desarrolla sus propias habilidades, puede hacer frente a las tensiones normales de la vida, puede trabajar de manera productiva y provechosa tanto para él como para su comunidad”. Es decir que la salud mental determina la manera como lidiamos con nuestra vida y con los problemas que se nos presentan.

La depresión, el estrés y la ansiedad son palabras que escuchamos todos los días porque vivimos en un mundo que va a gran velocidad y tiene repercusiones en nuestra salud física y mental. Y buscar ayuda no es una señal de debilidad, es una señal de fortaleza porque implica hacerse cargo y reconocernos en una situación difícil, ¡eso es coraje!

La OMS estima que cada año cerca de 154 millones de personas en el mundo sufren de depresión, aunque no se detallan los diagnósticos de ansiedad, sabemos que acompaña estos estados y por eso es necesario prestar atención a los síntomas y si nada funciona, hablar con un profesional es la ayuda perfecta para lidiar con el problema.

Algunas de las situaciones en que podés encontrarte tienen un tip para poder lidiar con ella:

Tenés problemas para tomar decisiones: estas generan ansiedad, paralizan y no sabés cómo continuar. En este caso, podes usar la regla del 3-2-1: de todas las opciones que se te presentan elegí solo 3, luego de esas 3, selecciona 2 y finalmente tomá una decisión entre esas dos.

Cuando un pensamiento catastrófico llegue, apelá al realismo:
seguramente te pasa que, si sucede algo inesperado, imaginás el peor escenario sin detenerte a pensar sensatamente. Por ejemplo: recibís un correo electrónico de tu jefe y ya, antes de abrirlo, haces miles de conjeturas sobre el porqué haciéndote a la idea, por ejemplo, de que te han despedido. Ten en cuenta que este pensamiento es irracional y hace que tu cerebro produzca cortisol y sientas más estrés.

No dejes que tu mente comience a jugar con estas ideas: es preferible ir directamente al punto y no dar vueltas sobre cosas que pueden ser totalmente erróneas.

Evitá usar mucha tecnología: el uso del teléfono celular de manera constante, te expone a las ondas electromagnéticas que pueden penetrar en tu piel y promueven la ansiedad. Para evitar esto, dejá tu teléfono de lado durante una hora o dos al día y salí a caminar sin él.

Ejercitá tu mente: una mente sana y enfocada es la solución para evitar la ansiedad y el estrés. Vivimos en un mundo rodeado de distracciones (tv, internet, radio) y esto no nos permite concentrarnos en las tareas que estamos haciendo. ¿Cuál es el resultado? ¡La ansiedad!

Para no caer en esto, podés practicar meditación durante unos cuantos minutos cada mañana. Esto te ayudará a centrarte en tus tareas y evitar los nervios, los ataques de ansiedad y el estrés.

Terminá el día agradeciendo: el peor momento en el que se puede sufrir de ansiedad es durante la noche, porque genera insomnio y un mal dormir. Para evitar esta situación y lograr un buen descanso, puedes practicar la gratitud.

Se trata de pensar en 5 cosas por las que tenés que agradecer (tener tu familia, estar sano y tener trabajo, pueden ser algunas). Antes de quedarte dormido concentrate en esto para no solo descansar más tranquilo sino que también ir eliminando ansiedad por completo.

Fuente: vidasanaweb.com.ar y vidaysalud.com