¿Acné de adulto, qué le pasa a tu piel?

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A diferencia del acné juvenil, es más difícil de lidiar e inesperado, y muchos son los factores que pueden influir. Enterate cómo evitarlo y tratarlo.
A pesar de la creencia común de que el acné es un problema de la pubertad, el hecho es que uno de cada 20 adultos sufre de esta condición. El acné del adulto, aunque más raro que el juvenil, es resultado de muchos factores, la diferencia es que estas causas no desaparecen a los pocos años sino que se convierte en una preocupación pero una vez que se trata no debería haber problemas.
Las causas básicas del acné en adultos son las mismas para cualquiera, como puede ser el exceso de sebo y células muertas en los poros de la piel. Sin embargo, hay causas extras que les tocan exclusivamente a los adultos como un cambio en la dieta, el estrés, medicamentos o cosméticos. Cuando aparece el acné suele ser debido a un cambio repentino, incluso un cambio hormonal como en el embarazo o la menopausia.
Si descubrís cuál es el cambio que puede estar causando el acné, podes eliminarlo volviendo a tu rutina anterior, pero si el problema persiste una consulta con un médico especialista es el mejor consejo.

¡Con los dedos no!
Lo peor que puede hacerse es combatir el acné atacando la piel, lo que sería apretar una erupción y herirla. Hacer esto sólo tiene múltiples consecuencias que sólo empeorarán el problema:
Infecciones: un estudio de la Academia Americana de Dermatología (AAD) revela que al exprimir los barros con las manos es peor para tu piel porque éstas contienen grasa, bacterias y células muertas.
Reaparición: y con más fuerza, después de reventarlo, podrá sangrar, se inflamará y volverá a agruparse en la piel por más tiempo (una semana más).
Enfermedades de la piel: apretar el grano provoca que la piel se irrite (se genere dermatitis), se inflame (neurodermatitis) y degrade las fibras elásticas de colágeno.
Cicatrices: exprimir los barros con frecuencia puede dejarte marcas. Las cicatrices en el rostro son las más difíciles de ocultar y desaparecer, así que lo mejor es evitar tocar la piel hasta el punto de hacerla sangrar.
Aumentan las bacterias: por más limpias que tengas las manos, al tocarte, abres la piel y la expones a la entrada de bacterias que, con el paso del tiempo promueven la salida de barros y espinillas.

Cuidados de la piel
Además de evitar “exprimir” los granitos es importante mantener una alimentación equilibrada y hábitos saludables como hacer ejercicio, ya que la transpiración elimina impurezas, tomar 2 lts. de agua al día para mantener la piel limpia, y reducir el consumo de grasas, azúcares y aceites.
Antes que un tratamiento, es bueno probar con algunos sencillos pasos:
– Elegí un limpiador suave para lavar la cara y las zonas afectadas dos veces al día, sin frotar la piel para no lastimarla.
– Cambia tu dieta en pequeñas cosas, para lograr porciones más altas de frutas, verduras y fibras naturales (cereales, legumbres, integrales).
– Usá una crema hidratante, ya que esto ayuda a la piel a mantenerse saludable y reduce la probabilidad de la inflamación.

 

Fuente: salud180.com