Según la OMS, no hay que perder el miedo al Sarampión

Debido a que nuevos brotes han preocupado a los organismos de salud en distintas partes del mundo, la Organización mundial de la Salud aconseja que nunca son menores los cuidados y las acciones preventivas. Conocé a esta antigua enfermedad que aún no puede erradicarse.

El sarampión es una enfermedad vírica muy contagiosa que afecta sobre todo a los niños y se transmite por gotículas procedentes de la nariz, boca y faringe de las personas infectadas. Los síntomas iniciales, que suelen aparecer entre 8 y 12 días después de la infección, consisten en fiebre alta, rinorrea, inyección conjuntival y pequeñas manchas blancas en la cara interna de la mejilla. Varios días después aparece un exantema que comienza en la cara y cuello, y se va extendiendo gradualmente al resto del cuerpo.

Aunque no hay tratamiento específico para el sarampión, y la mayoría de los pacientes se recuperan en 2 o 3 semanas, esta enfermedad puede causar complicaciones graves. Tales como ceguera, encefalitis, diarrea intensa, infecciones del oído y neumonía, sobre todo en niños malnutridos y pacientes inmunodeprimidos.

Pero el sarampión es una enfermedad prevenible mediante vacunación y es posible restringir su contagio a través de acciones puntuales que no debieran pasarse por alto o pormenorizarse.

En Argentina

De acuerdo con información proporcionada por el Ministerio de Salud de la Nación, se decidió lanzar alertas en pos de intensificar la vigilancia epidemiológica de la enfermedad ante la detección de algunos casos.

“Es importante recordar que el sarampión es muy contagioso. Contagia cuatro días antes y cuatro días después del comienzo de la erupción. Por lo cual cuando una familia consulta a un hospital o centro de salud hay que armar mecanismos para que no tengan largas horas de espera en una guardia sino que rápidamente se lo pueda etiquetar, colocar barbijo y sean atendidos en un lugar separado en función de cada institución”, indicó a través de un comunicado Ángela Gentile, que preside la Comisión Nacional para la Eliminación del Sarampión, la Rubéola y el Síndrome de Rubéola Congénita en el país.

La comisión de expertos del gabinete de salud, también difunde recomendaciones importantes entre las que se incluyen:

  • fortalecer la vigilancia epidemiológica.
  • intensificar las acciones de vacunación.
  • establecer un mecanismo de rápida clasificación (de los pacientes de acuerdo con los síntomas sospechoso) en las guardias de los hospitales y los centros de salud privados.

Por lo que en caso de que pudiera haber una sospecha de sarampión, debés saber que necesitarás una atención particular en donde acudas. Y sobre todo, extremar las medidas de seguridad ante un posible contagio a terceros.

Por qué no perder el miedo

De acuerdo con las cifras publicadas por la Organización Mundial de la Salud en sus sitios oficiales, tras un mínimo histórico de 5.273 casos en el año 2016, han llegado a cuadruplicarse en 2017 con más de 20.000 personas afectadas y 35 muertes. Es más, 15 países europeos, incluido Reino Unido, tuvieron grandes brotes; Rumania, Italia y Ucrania fueron los territorios con mayor  incidencia. No obstante, se trata de un problema de salud no solo para Europa, sino para el resto del mundo como China, India, Sudán y Tailandia, entre otros que también notificaron brotes de sarampión entre 2016 y 2017.

Esta patología cursa con brotes epidémicos con una tasa de contagio en personas no vacunadas cercana al 100%. Es decir que, según los especialistas de la organización, de tener contacto cercano con un caso y no se está vacunado, es casi imposible no contagiarse. Es decir, las opciones son vacunarse o infectarse a través del virus.

El sarampión es una enfermedad candidata a la eliminación ya que su reservorio es exclusivamente humano, se dispone de una vacuna eficaz y barata que aporta inmunidad duradera, el virus apenas sobrevive en el ambiente y existen técnicas diagnósticas suficientes para detectar la infección.

Candidata a la erradicación

Según los datos de la OMS, en 1980 –antes de que se generalizara el uso de la vacuna– causaba cerca de 2,6 millones de muertes al año. De 1990 a 2008 se avanzó mucho en su erradicación; sin embargo, a partir de entonces se han declarado brotes en todo el mundo.

Mientras a principios del siglo XXI había casi un millón de muertos, en 2016 el número ha caído por debajo de 100.000. “En algo más de 15 años se han reducido los fallecimientos un 84%”, indica a Sinc José María Bayas, expresidente de la Asociación Española de Vacunología (AEV) y actual miembro del departamento médico de GlaxoSmithKline España. “Esto ha supuesto salvar 20 millones de vidas gracias a las vacunas”.

Cuando aparece una persona afectada, que se produzca un brote dependerá directamente de la tasa de vacunación de la población cercana. Enterate en esta nota los síntomas y prevención del sarampión.

Fuentes: elpais.com; who.int; lanacion.com.ar