Se produce un ACV prevenible cada 20 minutos

El accidente cerebro vascular es la segunda causa de muerte y la primera de discapacidad en adultos, según la OMS. La clave está en detectarlo a tiempo y saber actuar para evitar lesiones comprometedoras.

El accidente cerebro vascular es la segunda causa de muerte y la primera de discapacidad en adultos, según la OMS. La clave está en detectarlo a tiempo, y posteriormente recomponer las partes afectadas.

El Accidente Cerebro Vascular (ACV) es provocado por el taponamiento o la rotura de una arteria del cerebro. Esta afección es la segunda causa de muerte en Argentina, y el primer motivo de una discapacidad en los adultos mayores, pero también puede ocurrir en personas jóvenes. Cada 20 minutos, una persona muere o termina teniendo una discapacidad por este mal cuando podría haberlo prevenido, o haber sido tratada.

Se trata de un cuadro neurológico dado por la interrupción súbita de la circulación sanguínea en un determinado territorio cerebral. La historia del ACV es muy antigua, el primero en describirla fue Hipócrates en el año 400 AC y le dio el nombre de apoplejía, término que en griego significa “ataque violento”.

El número de pacientes afectados por esta dolencia aumenta año tras año, no solo en la población mayor de 65 años de edad, en donde se encuentra aproximadamente el 85 % de los casos, sino también por el considerable aumento observado en los últimos años en la población menor de 50 años (18 a 49 años).

El ACV no sólo puede provocar el fallecimiento del paciente, sino que los sobrevivientes quedan, la mayoría de las veces, con limitaciones físicas como imposibilidad para mover una o más extremidades (brazos o piernas), dificultad para caminar, hablar, o comprender el lenguaje hablado o escrito.

Hay dos tipos de ACV:

1- el ataque cerebrovascular isquémico, se produce cuando se tapa una arteria y no llega sangre a una parte del cerebro. Éste es el de mayor frecuencia, sucede en el 87 % del total de casos.

2- el ataque cerebrovascular hemorrágico, sucede al romperse una arteria dentro del cerebro y provocar una hemorragia y un daño en el sector donde ocurre.

Con ejercicio, una dieta sana y libre de tabaco se puede prevenir, como así también llevando un estricto control de la presión arterial, la diabetes y el colesterol. Si esto se hiciera, el índice disminuiría un 80%, aseguran los neurólogos. Pero reconocen que éstos son hábitos muy difíciles de cambiar en adultos y que por eso la educación tiene que comenzar desde los chicos.

Primera causa de discapacidad en el mundo

Los ataques cerebrovasculares pueden prevenirse y tratarse de inmediato para evitar que queden secuelas.

Las estadísticas son alarmantes: en las últimas décadas, de acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), 15 millones de personas sufren un ACV por año. De esos, más de 6 millones mueren, y el resto queda con una discapacidad permanente. En el mundo, es la segunda causa de muerte y la primera de discapacidad.

Síntomas comunes para detectar un ACV

  1. Debilidad o adormecimiento de la cara, brazo o pierna, usualmente de un lado del cuerpo.
  2. Dificultad para expresarse, entender lo que se le dice o lenguaje ininteligible. También para tragar.
  3. Dificultad para ver con uno o ambos ojos.
  4. Visión doble, dificultad para caminar, pérdida del equilibrio o coordinación, vértigo.
  5. Mareos, dolor de cabeza brusco, intenso e inusual, casi siempre acompañado de otros síntomas.

¿Cómo comprobarlo?

  1. Pedirle a la persona que sonría. Si al hacerlo un lado de su rostro o boca está caído, es una señal de ataque.
  2. Pedirle a la persona que cierre los ojos y alce los brazos por 30 segundos. Si tiene un derrame, el brazo afectado y más débil tiende a caer lentamente, mientras que el brazo no afectado permanece elevado.
  3. Hacer que la persona repita una frase, que diga su nombre completo o responda preguntas simples (como por ejemplo su dirección). Si se detecta que habla raro o arrastra la voz, es otro signo.

¿Qué hacer si la persona padece uno o todos los síntomas?

  1. Llevarla de inmediato a un centro asistencial o llamar a un servicio de emergencia, aclarando que se presume que el paciente sufrió un ACV.
  2. Mientras se espera la llegada de la ambulancia, acueste al paciente con una o varias almohadas. La persona debe ser colocada de costado.
  3. No se le debe dar ningún tipo de medicación, ni líquidos, ni alimentos.

 

Fuentes: vidasanaweb.com.ar; tn.com.ar