¿Podrías reconocer si tenés un hígado graso?

La esteatosis hepática es una enfermedad causada por la acumulación de grasas en las células del hígado, lo que provoca graves consecuencias a la salud ya que le impide a este órgano cumplir con sus funciones normalmente.

Se trata de un problema serio que, por falta de síntomas claramente identificables, pasa a menudo inadvertido. Estrechamente vinculado al aumento de casos de obesidad, a una alimentación poco equilibrada y a unos malos hábitos, el hígado graso puede provocar complicaciones importantes en la salud.

El hígado tiene funciones importantes: se encarga, entre otras cosas, de regular el metabolismo de las grasas, de producir las proteínas, el colesterol y la bilis, de depurar la sangre de toxinas y de regular los niveles de aminoácidos en la sangre. Por eso, es necesario que funcione correctamente. Pero cuando la grasa se acumula en las células hepáticas, provoca lo que se llama una esteatosis o un hígado demasiado graso.

Factores de riesgo del hígado graso

Esta enfermedad puede ser debida a diferentes factores. Los más comunes son:

  • Un consumo excesivo de lípidos en la alimentación. El hígado no puede entonces metabolizar correctamente los lípidos y los acumula.
  • Es una de las consecuencias más frecuentes de la obesidad, por eso las personas con exceso de peso tienen más riesgos de ser afectados.
  • Es también una consecuencia de problemas como: un índice de colesterol demasiado alto, una tasa elevada de triglicéridos o hipertensión, por eso los pacientes que sufren esta enfermedad deben vigilar regularmente su salud hepática.
  • Las personas con hiperinsulinismo tienen, debido a su resistencia a la insulina, una tendencia mayor para desarrollar un hígado graso.
  • Las personas alcohólicas también tienden a presentar un hígado demasiado graso.
  • La predisposición genética es también un factor en la posibilidad de desarrollar un hígado demasiado graso. Las investigaciones recientes revelan que las variaciones del gen GCKR y PNPLA3 podrían provocar que ciertas personas estén más predispuestas a desarrollar una esteatosis hepática.

El hígado graso no se manifiesta en síntomas, es una amenaza silenciosa que afecta a la salud. Esta enfermedad, si no es descubierta y tratada, puede provocar una inflamación hepática, una fibrosis del hígado y, la más peligrosa de sus consecuencias, una cirrosis hepática.

Síntomas a tener en cuenta

Una de las manifestaciones raras y físicas del hígado graso, que se manifiesta en algunos pacientes no en todos los casos, es un dolor en el lado superior derecho del abdomen.

Otros síntomas: cansancio crónico, sensación de pesadez después de las comidas e incomodidad generalizada.

Si tenés uno o varios factores de riesgo que podrían provocar un hígado demasiado graso como obesidad, un régimen demasiado graso, una tasa elevada de triglicéridos, de colesterol, tensión alta, etc., debes someterte a exámenes médicos cada año para comprobar que no se sufre la enfermedad. Un examen sanguíneo completo es útil para detectarlo, en función de las tasas de transaminasas. Para confirmar el diagnóstico, el médico podrá pedir una ecografía del hígado o una biopsia hepática.

El hígado graso puede ser un problema importante de salud, así que si tienes dudas, lo mejor que podés hacer es consultar con tu médico. Pedí tu turno a nuestro departamento de obesidad llamando al 03493 – 429300 o si ya sos paciente hacé click acá y sacalo on line.

Fuente: vix.com