Millones de personas tienen hepatitis sin saberlo

Más de 300 millones de personas en el mundo padecen una infección crónica por algún tipo de hepatitis y muchas de ellas no lo saben, según datos de la Organización Mundial de la Salud.

Eso significa que millones de personas corren el riesgo de que la infección evolucione lentamente hacia la insuficiencia hepática crónica, el cáncer y hasta la muerte. Según datos de la misma organización, solo en el año 2015, el virus produjo 1,34 millones de muertes, cifra similar a la atribuible a la tuberculosis y la infección por el VIH.

Es por este motivo, que es sumamente importante saber reconocer la hepatitis: un diagnóstico temprano salva vidas.

Primero: ¿qué es la hepatitis?

La hepatitis es la inflamación del hígado, un órgano vital que procesa los nutrientes y ejerce una función desintoxicante para el organismo. Entre sus causas, se encuentran la presencia de células inmunitarias en el cuerpo, infecciones por virus (como las hepatitis A, B o C), daño hepático por alcohol o tóxicos y efectos adversos de algunos medicamentos.

Si bien la hepatitis puede comenzar y mejorar rápidamente, también puede volverse una enfermedad prolongada y generar complicaciones mayores como daño hepático, insuficiencia hepática o incluso cáncer de hígado. La mayoría de las veces las hepatitis no producen síntomas y la enfermedad pasa inadvertida, por lo que solo se la puede diagnosticar mediante análisis de sangre. Existen diferentes tipos de hepatitis:

Hepatitis A

El virus abandona el organismo a través de las evacuaciones, motivo por el que si las personas infectadas no se lavan las manos después de usar el baño pueden transportar el virus y contagiar a otros mediante el agua o los alimentos. Generalmente, es de corta duración y no conduce a problemas hepáticos crónicos.

Síntomas: sensación de cansancio, náuseas o vómitos, falta de apetito, fiebre alta, dolor debajo de las costillas y del lado derecho del área del estómago. También pueden aparecer otros síntomas tales como orina de color oscuro, evacuaciones de color claro, ictericia y comezón.

En la mayoría de los casos, la infección desaparece por sí sola, pero hay medidas que se pueden seguir para que el hígado sane más rápido, como descansar mucho, no beber alcohol y evitar ciertos medicamentos.

Hepatitis B

Es causada por un virus que se contagia cuando los fluidos corporales de las personas entran en contacto. Esto puede suceder, al tener relaciones sexuales, compartir agujas o al utilizar agujas infectadas para hacer tatuajes, acupuntura o perforaciones en la piel. También al compartir cepillos de dientes, navajas de afeitar u otros objetos personales con una persona infectada. La mujer embarazada también puede transmitir la infección a su bebé.

La primera vez que una persona se enferma de hepatitis B (esto se denomina hepatitis B aguda), puede sentirse como si tuviera gripe. La mayoría de los pacientes evolucionan favorablemente en un plazo aproximado de 6 meses, pero 1 de cada 20 adultos que se enferman de hepatitis B termina sufriendo la enfermedad durante un largo período, lo que da lugar a la hepatitis B crónica.

Aunque no presenta síntomas, la infección con el paso del tiempo puede provocar un padecimiento del hígado llamado cirrosis. También puede provocar que se acumule líquido en los pulmones, se tenga tendencia a la aparición de moretones o sangrado, dificultad para respirar, sensación de saciedad, confusión repentina y hasta el coma.

La mayoría de las personas que tienen hepatitis B aguda no necesitan tratamiento. Si tiene hepatitis crónica, el médico podría sugerirles que tome medicamentos para llevar una vida normal.

Hepatitis C

Se transmite principalmente a través del contacto de sangre con sangre y, de manera similar a la hepatitis B, con frecuencia no hay síntomas, pero si están presentes son similares. No existe vacuna para esta infección y las personas que la tienen pueden llevar una vida normal siguiendo los controles médicos necesarios.

Prevención de la hepatitis

Es fundamental tener en cuenta que existen vacunas para prevenir las hepatitis A y B, que forman parte del Calendario de Vacunación de la mayoría de los países de Latinoamérica. Aún no existe vacuna contra la hepatitis C, pero si hay medidas de prevención:

  • no compartir artículos personales tales como cuchillas de afeitar o cepillos de dientes
  • no compartir agujas
  • limpiar derrames de sangre con 1 parte de lavandina por 9 de agua
  • no hacerse tatuajes ni piercings con instrumentos que no sean descartables o esterilizados
  • usar preservativo
  • lavarse las manos después de ir al baño, de cambiar pañales y tocar basura o ropa sucia
  • lavarse las manos antes de preparar alimentos y comer
  • no beber leche no pasteurizada ni consumir alimentos hechos con leche no pasteurizada
  • lavar bien las frutas y verduras antes de consumirlas
  • cocinar bien la carne y los mariscos
  • cocinar los huevos hasta que la yema quede firme
  • lavar cuchillos y tablas si estuvieron en contacto con alimentos crudos
Fuente: vix.com