El sol y sus daños con retardo, aprendé a cuidarte para disfrutarlo

Exponerse al sol sin protección daña la piel y los ojos, y puede provocar envejecimiento prematuro, manchas, e incluso cáncer. Seguí nuestros consejos y aprovecha los beneficios de tomar el sol sin sufrir las consecuencias.

Los bebés menores de seis meses no deben exponerse directamente al sol, y con los niños menores de tres años hay que tener mucho cuidado y extremar las precauciones.

La piel de los bebés no produce tanta cantidad de melanina como en los adultos, por ello los daños durante la exposición al sol pueden ser mucho más agresivos. Con tan solo 10 minutos de exposición solar directa pueden dañar la melanina del bebé.

No todo es malo

Los niños mayores de 6 meses, a partir de esta edad, deben exponerse al aire libre para activar la síntesis de vitamina D, evitando el bronceado intenso y, sobre todo, las quemaduras, que dejarían la piel predispuesta a desarrollar cáncer en la edad adulta.

De la misma manera para los adultos, la absorción de ciertas vitaminas se favorece gracias al sol. Sin embargo, no es así cuando la exposición es descuidada. Por ejemplo, salir al exterior en horarios de mayor intensidad de radiación (entre las 10 y las 16) sin ninguna protección.

No hay que olvidarse que la radiación UV también atraviesa las nubes, por lo que no hay que fiarse de que el día esté nublado, los daños pueden ser parecidos.

¿Por qué cuidar a los niños en particular?

La dermis de los niños es mucho más frágil y susceptible a modificaciones debidas a la exposición a la radiación solar. Porque esta radiación se almacena.

Si no los cuidamos, con el paso del tiempo, puede provocar un efecto cancerígeno por acumulación. Por eso, cuando se expongan al sol siempre deben hacerlo con filtros solares adecuados a su edad y tipo de piel. Lo más recomendable es aplicar antes de salir de casa crema solar con protección de un mínimo de 30 FPV y vestir al bebé con ropa cómoda, preferentemente de algodón, un tejido ligero, y con colores claros que no absorban la luz.

Los niños deben llevar también gafas de sol y gorra o sombrero (que les cubra, además de la cabeza, las orejas y el cuello).

Recordá que el uso de protector solar no significa que el niño pueda pasar muchas horas al sol sin peligro, éste debe renovarse cada dos horas y cada vez que salga del agua. Mantenelo en la sombra todo lo posible, y evitá que permanezca al sol entre las once de la mañana y cuatro de la tarde, aún así, aplicale protector si estará a la sombra.

Fuente: webconsultas.com