¿Por qué darle la teta a tu bebé?

Es fundamental para su desarrollo, genera vínculos y ayuda a la madre a recuperarse del posparto. Si nada lo impide, te damos las razones para que no dejes de amamantar a tu hijo.

La leche materna tiene más de 370 componentes específicos que inmunizan al bebé tanto de enfermedades inmediatas como futuras, aseguraron especialistas quienes, junto al Ministerio de Salud de la Nación, promueven la lactancia exclusiva durante los primeros 6 meses y hasta los dos años con alimentos.

De acuerdo a las cifras estadísticas de la cartera de salud nacional, en los últimos años las tasas de lactancia son altas durante los primeros tres meses del bebé. Pero van disminuyendo a medida que crece, por razones no médicas que podrían ser evitadas con un mayor apoyo a las mamás. Entre esas causas, figuran la finalización de la Licencia por Maternidad de las mujeres que trabajan fuera del hogar, la publicidad de leches artificiales y consejos errados que a veces ofrecen familiares o amigos sin conocer el perjuicio que esto le puede causar al bebé.

Las primeras horas después del nacimiento del bebé son “sagradas” para el contacto de piel con piel entre el niño y la mamá, que debe amamantar a demanda, tanto de día como de noche. Y además la leche tiene muchos beneficios.

La importancia de la lactancia

  • Es más segura e higiénica, ya que el niño la toma directamente de su mamá.
  • Está disponible, siempre a la temperatura adecuada, a toda hora y en cualquier lugar.
  • Sus nutrientes están especialmente adaptados a las necesidades del bebé y se digiere más fácilmente que cualquier otra leche o alimento.
  • Fortalece la relación de afecto entre la mamá y el bebé a través del contacto de la piel, permitiendo el desarrollo de niños capaces, seguros y emocionalmente estables.
  • Contribuye a mantener una buena salud durante toda su vida. Los adultos que de pequeños fueron amamantados tienen menos riesgo de padecer enfermedades crónicas, obesidad, diabetes y algunos tipos de cáncer.
  • Está comprobado que en la mujer que amanta disminuye el riesgo de padecer cáncer de mama y de ovario, además de la diabetes y el síndrome metabólico.
  • Crea un lazo de amor muy fuerte que protege al bebé tanto física como mentalmente.
  • Sin hablar, mamá y bebé se entienden.
  • La leche de mamá siempre está disponible, no se acaba y el bebé se puede calmar en el acto.
  • Da satisfacción a la mamá y al bebé.

Lactancia materna: es todo lo que necesita

La leche materna tiene todo lo que necesita el bebé y además, cuando la lactancia es prolongada, contribuye a formar personas fuertes e independientes. Es tan buena que no necesita nada más. Tiene todas las vitaminas, las grasas y las proteínas en cantidad exacta. Incluso el calostro, que es el primer líquido de color amarillento claro que segregan las glándulas mamarias de la mujer. Que puede aparecer unos meses antes y continuar días después del parto, hasta que se produce la subida de leche. La naturaleza es sabia, y este líquido que muchas veces es descartado, se caracteriza por ser rico en proteínas y sales minerales, con una escasa proporción de lactosa lo que lo hace más tolerable y prepara al bebé para la leche que vendrá.

Algunos consejos

Para tener éxito en el amamantamiento, es bueno seguir estos consejos antes:

  • Lavar los pezones solo con agua, que tomen sol, y humectalos con tu propia leche o calostro.
  • Desde el comienzo, poner el bebé seguido al pecho, esto hará que se incremente la producción. Más le das más tenés.
  • Si los pechos en un principio están muy cargados o duros masajealos y haceles baños tibios. Recordá que el mejor sacaleche es tu bebé.
  • Usá un corpiño con la taza un poco mayor para que los pechos no estén apretados. Y en lo posible evitá los aros y armazones que constipen las mamas para facilitar la circulación de líquidos.

Al momento en que se alimenta al bebé, el pezón y la areola deben quedar dentro de la boca del bebé, sí se evitan lastimaduras.  La postura para amamantar también es muy importante para que se logre una buena ganancia de peso y una buena producción láctea, recordar que la mejor es “panza con panza”.

Los pezones pueden ser planos, chiquitos, o con forma de ombligo. Estas dificultades se superan con masajes adecuados y siguiendo las recomendaciones del médico. La mamá que amamanta debe descansar y alimentarse lo mejor posible.

Fuente: medlineplus.gov; docsalud.com