Alzheimer: la epidemia del siglo

Tremenda cantidad de recursos económicos y emocionales demanda esta enfermedad que se estima en 7.7 millones de nuevos casos anuales. Conocé todo sobre el drama de nuestra era.

“El alzheimer está en todo el mundo. Demanda unos recursos económicos tremendos o, en su lugar, sacrifica a familias enteras”, sentencia el doctor y especialista uruguayo Henry Engler, neurocientífico de gran renombre en su campo. A estas alturas, el alzheimer es casi una epidemia. De hecho, es el tipo más frecuente de demencia y se estima que se presentan 7,7 millones de casos nuevos cada año.

Dada esta apremiante realidad, es fundamental conocer más de esta enfermedad. Ya que nadie está completamente a salvo de ella.

El mal de Alzheimer es una enfermedad cerebral progresiva e irreversible, que provoca un deterioro de la capacidad de razonar, entender, comunicarse, formar juicios y, por consiguiente, llevar a cabo las tareas cotidianas.

Pero esto no es todo, Engler nos ayuda a ir más lejos: “eres lo que recuerdas. Si te sacan la memoria, te sacan la personalidad. Tanto las buenas cosas como las malas integran tu yo y el día que se borra eso, no podés conocer a tus hijos, no podes reconocer para qué sirve una canilla. El alzheimer destruye los vínculos familiares y determina tu no ser. Supone la pérdida total de la integridad del ser humano.

¿Una enfermedad de la vejez?

En general, es una enfermedad asociada a la vejez, que suele presentarse con mayor frecuencia los mayores de 65 años. Ahora bien, los octogenarios representan el mayor grupo de riesgo.

¿Por qué se manifiesta a esta altura de la vida? De acuerdo a Engler, podría incidir la falta de efectividad del sistema inmune; con el correr de los años, el cuerpo va disminuyendo sus defensas y cuando debe limpiar sustancias perjudiciales, ya no puede hacerlo de la misma manera que en su juventud.

Existe un caso especial en el que la enfermedad puede desatarse antes de los 65 años: en las personas con síndrome de Down. Ellas pueden ser víctimas de la enfermedad entre los 35 y 38 años.

Los principales métodos de detección

El método más importante de detección fue ideado en Upsala, Suecia y supone detectar la sustancia amiloide en el cerebro. “Hay un diagnóstico que se llama déficit cognitivo leve. Si la persona tiene algunos problemas leves de memoria, nosotros podemos ver si está la sustancia o no”, nos cuenta Henry.

También se realizan exámenes de tipo genético para detectar si hay algún defecto en algún cromosoma que aumente los riesgos de padecer la enfermedad. Igualmente, la detección de tal defecto no implica que se vaya a desarrollar la enfermedad sí o sí. Por esta razón, este tipo de exámenes genéticos no son definitorias y pueden, en el peor de los casos, activar un estado de alerta.

Prevención en el día a día

Tener una alimentación saludable es clave a la hora de prevenir el alzheimer. La hipertensión, el colesterol alto o la diabetes (todas condiciones vinculadas a una mala alimentación) pueden incrementar los riesgos de padecer este tipo de demencia. Por este motivo, es importante adoptar las principales premisas de la dieta mediterránea, tan rica en ácidos grasos saludables, frutas y verduras.

¡Y no te olvides de la actividad física! Es un pilar fundamental para fortalecerse contra el alzheimer. No se trata de ejercicios intensos, ni de internarse en el gimnasio; alcanza con comprometerse con lo que a nuestro cuerpo le resulta más natural: caminar. “Caminar es sin lugar a dudas, lo mejor que se puede hacer, porque además estimula la circulación del cerebro y te ayuda a sacar sustancias que puede tener un mal efecto”, señala Engler.

Controlar el estrés

Es muy importante que sepas manejar tus picos de estrés, pues este tiene efectos muy negativos en el cerebro. Cuando nos estresamos, nos deprimimos y una parte del cerebro se achica. Y, si no lo detenemos a tiempo, este efecto puede ser irreversible.

El paciente y su calidad de vida

Para empezar, es clave comprender que el enfermo necesita recibir una asistencia especializada. La familia no está preparada ni técnicamente, ni emocionalmente para afrontar la pérdida de la personalidad y de la integridad de un ser querido.

Por otro lado, el estímulo juega un papel fundamental a la hora de preservar una buena calidad de vida. Es fundamental, entonces, evitar que el paciente quede aislado. Todos los síntomas tienden a agudizarse en el aislamiento.

La cura del alzheimer

Esta enfermedad arrasa con las neuronas y sus conexiones, por lo que la única solución que quedaría sería un injerto de neuronas nuevas. De acuerdo al Dr. Engler, no obstante, todavía estamos muy lejos de lograrlo.

Los esfuerzos deben centrarse, entonces, en la detección oportuna. Cuanto más pronto se detecte la enfermedad, mejor será la calidad de vida del paciente.

¿Entonces?

Sin duda alguna la enfermedad de Alzheimer es un mal que puede a cualquiera o a cualquier miembro de la familia. Por este motivo, debemos permanecer alertas y hacer todo lo que esté a nuestro alcance para prevenirla.

Fuente: vix.com