Ser gordito, no significa estar sano

La obesidad es un problema serio que preocupa particularmente porque en la actualidad el sector más afectado es la infancia en Latinoamérica. Los padres deben estar atentos al peso de sus hijos para saber cuándo tomar medidas para evitar complicaciones en el futuro.

El sobrepeso y la obesidad son el sexto factor principal de riesgo de defunción en el mundo, con un número promedio de 3,4 millones de muertes adultas por año. Los chicos también la padecen y estar alerta es fundamental. Estos datos los recuenta la Organización Mundial de la Salud, organismo que señala que en los últimos treinta años la obesidad se duplicó en los niños y se triplicó en los adolescentes.

Estamos ante una enfermedad que afecta a cada vez más personas en el mundo y, como sabemos, los niños no escapan a ella. Sus hábitos alimenticios pueden afectar seriamente su salud siendo la obesidad una enfermedad que puede prevenirse.

No es sólo una cuestión de estética. Los latinos tenemos la costumbre de asociar a un niño gordito con que está sano porque come bien. Esto es un grave error ya que en resumidas cuentas, la obesidad infantil es un camino seguro a una adultez con problemas de salud.

Si bien es normal que los niños aumenten de peso a medida que crecen, no es normal que acumulen kilos de más. Si es así, esto puede llevarlos a sufrir de obesidad infantil, una enfermedad seria que puede traer muchas complicaciones en el futuro como diabetes, presión arterial alta y colesterol alto.

¿Cómo sabés si está excedido de peso?

Tal vez te parezca que no, porque como dice el dicho “no hay peor ciego que el que no quiere ver”. O tal vez pensás que es un poco más rellenito o rellenita que sus amigos, pero no lo sabés con certeza. Lo mejor en estos casos es consultar a tu médico.

El profesional medirá su Índice de Masa Corporal (IMC) para determinar si está dentro del peso adecuado de acuerdo a su estatura. Y si el resultado es que tiene obesidad infantil, entonces será momento de empezar a diseñar estrategias para eliminar el sobrepeso. De esta manera vas a protegerlo y garantizarle un futuro más sano y por ende una vida más saludable.

¿Cuáles son las causas de obesidad infantil?

  • Nutrición: una dieta rica en alimentos altos en calorías como la comida rápida, los postres o galletitas, golosinas y gaseosas.
  • Sedentarismo: los niños que no hacen ejercicio y prefieren quedarse en casa jugando juegos de video, o viendo la televisión, no queman las calorías que necesitan para mantener un peso sano.
  • Genética: si en la familia hay mucha gente con sobrepeso, es probable que el niño esté genéticamente predispuesto a ser obeso. Este riesgo se hace más alto si crece dentro de un ambiente en el que no se hace ejercicio y se consumen alimentos altos en calorías y azúcar.
  • Factores familiares: los niños comen lo que sus padres les dan. Así que hay que llenar la heladera y la despensa con alimentos nutritivos en lugar de “atractivos”.
  • Factores psicológicos: el comer en exceso puede ser un síntoma de problemas emocionales, depresión o aburrimiento. Quizá el niño esté tratando de llamar la atención en ese sentido.
  • Factores socio-económicos: los niños que viven en hogares de bajos ingresos tienen un riesgo más alto debido a que no pueden comprar comidas sanas, es más difícil que puedan acceder a actividades físicas o deportivas por los aranceles, o a veces viven en áreas en donde no tienen acceso a lugares seguros en exteriores en donde puedan hacer ejercicio.

¿Cuáles son las consecuencias de no controlar la obesidad de tu gordito?

De por sí la obesidad es un problema en la infancia. Pero aún superado la etapa con el crecimiento, resulta un factor determinante para el desarrollo de una extensa variedad de condiciones. Hablamos de enfermedades, afecciones y complicaciones que resultan en estos problemas:

  • Diabetes tipo 2
  • Presión arterial alta o hipertensión
  • Síndrome metabólico
  • Problemas para dormir
  • Asma y otras enfermedades respiratorias
  • Infecciones en la piel
  • Desórdenes alimenticios
  • Pubertad temprana
  • Problemas en el hígado

Emocionalmente la obesidad infantil puede provocar sentimientos que aún están en etapa de desarrollo y que son muy difíciles de afrontar, como:

  • baja autoestima, debido a que está expuesto a sufrir el acoso o burla de sus compañeros., esto deriva en sentimientos de depresión, soledad, desesperanza.
  • altos niveles de ansiedad que pueden provocar bajo rendimiento en la escuela, dificultades para aprender y problemas para socializar con los demás.

¡Puede prevenirse y tratarse!

Para prevenir la obesidad infantil lo mejor es empezar por darles un buen ejemplo: si vos haces ejercicio y comés saludablemente, ellos también lo harán. También es recomendable mantener una rutina de controles anuales con el pediatra. Y como ya lo mencionamos, educar sobre los buenos hábitos alimenticios para tomar decisiones consientes a la hora de elegir la comida.

Sobre todo, no les des la opción de quedarse todo el tiempo frente a la tele o cualquier otro dispositivo, motivalos, incentivalos e introducí límites para las actividades sedentarias. Tanto su salud física como mental, te lo van a agradecer.

 

Fuente: salud180.com; vix.com; vidaysalud.com