Parece inocuo, pero esto podría hacer que tus hijos o hijas, sean adictos al azúcar

Se trata de no sobrecargar los sabores de los niños al gusto de un adulto, ya que ellos están conociendo y descubriendo. En cambio los adultos no. Y esto puede alterar sus percepciones en el futuro.

El azúcar en exceso en la alimentación de los niños puede traer consecuencias negativas a su salud. Ocasionar problemas que van desde caries hasta diabetes y obesidad infantil. Los helados, las galletas rellenas y las golosinas en exceso son los villanos de una dieta balanceada y, por lo tanto, los adultos tienen que estar atentos al tipo de golosinas que se les da a los niños.

Una alimentación equilibrada debe comenzar desde temprano para que los pequeños no queden «rehenes» del azúcar. Pero, muchas veces, el error comienza en el propio hogar, cuando los padres prueban la comida del bebé y se olvidan de la diferencia que hay entre la de ellos y la del bebé.

¿Por qué es mejor no probar la comida del bebé?

La reconocida nutricionista materno-infantil brasilera, Andreia Friques, explica que el simple hecho de probar la comida del bebé puede llevar al error de querer poner más sal o más azúcar a la comida.  Al probar el puré, los padres probablemente encuentren que le falta condimento o que no tiene gusto. Pero el bebé no, porque es una página en blanco.

Andreia Friques contó que la etapa de alimentación complementaria es justamente el momento en que conocen las frutas y verduras con su sabor natural. Algo que se debería tener en cuenta antes de endulzar los alimentos de acuerdo con el gusto de un adulto.

Los sentidos del niño están en desarrollo y ponerle sal o azúcar en sus comidas en esta etapa puede comprometer esa evolución.

La especialista recomienda probar la temperatura de la comida en el dorso de la mano, para no dársela caliente. Y que “si no te resistes y la pruebas, recuerda: el paladar de él es diferente al tuyo», dijo Andreia.

Fuente: vix.com