La falta de comida puede dañar tus neuronas

La sensación de hambre no sólo pone a las personas de mal humor, la falta de comida puede generar un daño irreparable a las neuronas. La clave está en la glucosa, el alimento del cerebro.

Cuando dejás de comer por un tiempo prolongado, tal vez te sientas de mal humor, experimentes temblores en el cuerpo o dolor de cabeza. El origen de estos malestares está en la falta glucosa, una sustancia importante para el adecuado funcionamiento del cerebro.

Las investigaciones realizadas por la doctora Lourdes Massieu Trigo, del Instituto de Fisiología Celular de la UNAM (México), revelan que ante la falta de comida, las neuronas caen en un estado de estrés energético que si se prolonga, puede llevarlas a la muerte.

Cuando el cerebro deja de recibir glucosa de manera repentina, se sufre hipoglucemia severa, lo cual es más común en pacientes con diabetes tipo 1, la doctora Massieu estudia la manera en que se puede minimizar el daño cerebral.

Esto se debe a que la glucosa genera Adenosín Trifosfato (ATP), una molécula importante como fuente de energía para que las neuronas funcionen adecuadamente y el cerebro realice tareas motoras, de percepción, atención y aprendizaje.

Los síntomas del hambre del cerebro

Además, las células liberan glutamato, un neurotransmisor que normalmente facilita la comunicación neuronal, pero en condiciones de estrés energético este elemento aumenta a niveles muy altos, lo que daña las células cerebrales. En estos casos, el organismo produce sustancias que pueden funcionar como sustitutos de la glucosa, los llamados cuerpos cetónicos.

De esta manera, se favorece la respuesta de defensa natural conocida como autofagia, mediante la cual la célula recicla sus propios nutrientes y componentes dañados para evitar el estrés energético”, explica la especialista.

El cuerpo también libera epinefrina, entonces aparecen efectos físicos como la taquicardia, sudoración o irritabilidad, que son indicadores de que debemos ingerir alimentos lo más pronto posible.

Fuente: salud180.com