¿Cómo estás alimentando a tu corazón?

Cuando dicen que la alimentación es importante para el cuerpo, no solo se trata de una cuestión de silueta o simple peso. Descubrí en esta nota cuál es la relación entre los alimentos y tu corazón.

Muchas veces, la alimentación se encuentra condicionada por el peso, el entrenamiento y también por las enfermedades de riesgo. Como por ejemplo, las enfermedades cardiovasculares. Que son aquellas que constituyen al conjunto de entidades y órganos que afectan, tanto al corazón como a los vasos sanguíneos. Porque cuando una enfermedad afecta a los vasos sanguíneos, esto puede repercutir de manera perjudicial en órganos que afectan directamente al cerebro, a los riñones y a los miembros inferiores, entre otros.

Dentro de las enfermedades cardiovasculares, las más comunes son: la enfermedad coronaria y la cerebrovascular.

¿Qué causa la enfermedad cardiovascular?

Son varios los factores reconocidos que aumentan la posibilidad de contraer este tipo de enfermedad. Los más frecuentes son, entre otros:

  • Un alto nivel en la presión arterial
  • Altos niveles de colesterol, triglicéridos u otras sustancias grasas
  • Obesidad
  • Hipertensión
  • Falta de ejercicio físico
  • Altos niveles de ácido úrico en la sangre (esto proviene, por lo general, de dietas que llevan un alto contenido proteico)

Así es cómo la alimentación juega un rol fundamental en la contracción (y, por lo tanto, en la prevención) de las enfermedades cardiovasculares. Por eso, para prevenir el riesgo cardiovascular, lo importante es prestar más atención a la comida de todos los días.

Recomendaciones para cambiar los hábitos alimenticios

En primer lugar, aunque enfermedad cardiovascular suele asociarse rápidamente a una suerte de eliminación del colesterol en la dieta, esto no es del todo necesario. Solo se debe vigilar que su consumo no sea mayor a 300 mg al día.

Los hidratos de carbono deben constituir entre el 45% y el 50% de la energía diaria, mientras que las proteínas el 15%.

Es importante reducir (o suprimir sería lo ideal) el consumo de sal, especialmente en las personas que sufren de hipertensión.

De los aceites, el de oliva es la mejor opción.

En lo que respecta a las bebidas alcohólicas, lo ideal es que las mismas no sobrepasen los 20 a 30 gr. al día.

De las carnes, el pescado ayuda mucho a controlar los niveles de colesterol, se recomienda consumirlo al menos dos o tres veces a la semana, especialmente pescados azules. Pero el consumo excesivo de carnes rojas puede favorecer el desarrollo de enfermedades cardiovasculares, por lo que lo ideal es reducir lo más posible su ingesta. Lo mismo que para el caso de los embutidos.

Es importante mantener una dieta que no fomente carencias nutricionales en el cuerpo. Por ello, la fibra continúa siendo necesaria para nuestro desarrollo. Y lo ideal es que provenga de legumbres o pastas y panificados integrales.

Consumir al menos cinco raciones de frutas y verduras al día; además, lo ideal sería que éstas sean variadas.

Los alimentos pre-cocidos suelen fomentar el desarrollo de enfermedades cardiovasculares, por lo que es bueno reducir su consumo lo más posible.

Consumir al menos tres o cuatro huevos a la semana es muy bueno para la salud y para la prevención de este tipo de enfermedades

No deben faltar en nuestra dieta los productos lácteos; sin embargo, para prevenir enfermedades cardiovasculares, lo ideal es que se trate de lácteos descremados o semi-descremados (por lo de reducir el consumo de grasas)

¿Cómo comprar para cuidarme de enfermedades cardiovasculares?

Si hasta ahora ves la cuestión como una misión imposible, estos tips te van a ayudar a que tu cambio de alimentación sea superador sin ser un sacrificio:

  • En caso de comprar carnes rojas, elegí la más magra de todas. Y, además, antes de retirarte de la zona de carnicerías, no te olvides de pasar por la parte de los pescados y las carnes blancas en general. Recordá que es mejor variar las opciones durante la semana y que no sea solamente roja.
  • La mejor opción para evitar las salsas y saborizantes precocidos, es dando rienda suelta a la imaginación. Para esto, parate a observar las góndolas de verduras y condimentos para generar tus propias salsas y fuentes de sabor caseras.
  • No compres lo que tengas ganas de comer en el momento, tratá de proyectar tu alimentación semanal, evaluando variaciones y completar las recomendaciones de ingesta de hidratos de carbono, fibra, lácteos y vegetales.

Aunque parezca que no es necesario remarcar esto, es fundamental determinar cuánto esfuerzo estás dispuestos a poner en la cocina. Esto se debe a que de nada serviría comprar alimentos saludables si luego llamás al delivery porque no vas a cocinarlos.

Bonus: el desayuno

El desayuno no sólo es fundamental para el desarrollo físico y nivel de energía diario, sino que, además, puede ser un gran aliado para la prevención de las enfermedades cardiovasculares. Pero ojo, debe ser uno “cardiosaludable”.

Un desayuno que sea saludable y nos ayude a prevenir enfermedades cardiovasculares, es aquel en el que se consumen grasas que no sólo no son perjudiciales para el corazón y los vasos sanguíneos, sino que, además, resultan beneficiosas para el organismo en su totalidad.

Lo ideal es que contenga:

  • aceite de oliva extra-virgen (no hay que asustarse, combina muy bien untado en las tostadas)
  • frutas (puede optarse por licuados o jugos naturales)
  • miel
  • leche u otros productos lácteos descremados
  • cereales (mejor si son integrales)
Fuente: salud.net.ar