Bajá esos kilitos ganados en las fiestas, fácil y sin sacrificios

Estos consejos no sólo te van a ayudar a reducir los kilos ganados durante este fin de año de banquetes y celebraciones, sino que también pueden servirte para empezar el año con la meta de adoptar hábitos de vida más saludables.

No se trata de una solución mágica pero sí de ir logrando un peso ideal de manera gradual, sin sacrificios y disfrutando del buen gusto. Será como una meta de este nuevo año que te va a ayudar a sentirte, verte y estar mejor, más sano y saludable.

No es tarea sencilla si nos ponemos metas tan difíciles de cumplir como plazos cortos, muchos kilos, prohibiciones. Lo más probable es que sea casi heróico cumplirlo. Sin embargo, lo mejor que podés hacer no es magia, sino un cambio de hábitos. Apuntá:

  1. Planificá tus comidas.

Así vas a saber qué comer día a día y evitando situaciones difíciles como llegar con hambre a casa y atorarte con lo que encuentres a mano.  También con este método de organizar los menús diarios, vas a poder calcular las viandas al trabajo y evitar tentaciones poco saludables. Lo mismo si salís con amigos o una reunión, comé moderado, solo una porción y con agua o bebidas sin azúcar.

  1. El plan incluye frutas y verduras

Que le agreguen color a tu plato, vas a ver que resultan mucho más tentadores y frescos para estos días de calor. Reemplazá las harinas refinadas por las integrales, agregá proteínas al menú con carnes variadas (que incluya el pescado), huevos y lácteos en general (bajos en grasa o descremados preferentemente).

  1. ¿Muchas comidas pequeñas a lo largo del día o pocas que te satisfagan?

Depende. Hay que probar el método que más se adapte a cada uno. Algunos especialistas recomiendan comer poco varias veces a lo largo del día para evitar el hambre. Sin embargo, hay estudios que demuestran que algunas personas que siguen dietas bajas en calorías se sienten más satisfechas y tienen menos hambre cuando comen tres veces al día únicamente. Lo que sí es importante es que no sean menos de tres comidas al día y que no te saltes el desayuno.

  1. Para el picoteo saludable

Para tener a mano en el trabajo o en casa cuando puede haber algo de ansiedad o ganas de picar algo entre comidas, una buena opción son las frutas, cereales sin azúcar o frutas secas, como nueces y almendras. Aportan ácidos grasos y otros nutrientes saludables pero cuidado porque contienen muchas calorías. Lo ideal es comer alrededor de 15 unidades por porción, no más.

  1. El tamaño si es importante

En general estamos acostumbrados a servirnos porciones más grandes de las que realmente necesitamos. Para evaluarlo, ayudate con las indicaciones en las etiquetas de los productos. Servite normalmente y luego pésalo. Al principio, vas a necesitar medir los alimentos pero con el tiempo tus ojos se acostumbrarán a los tamaños apropiados y ya no será necesario pasar todo por la balanza.

  1. Apagá la tele

Para comer, apaga la televisión y elimina todo estímulos que pueda desviar tu atención. Entonces, concentrate y pensá en lo que estás comiendo: algunos estudios indican que concentrarse en la comida puede provocar más sensación de saciedad. También es importante que mastiques lento y comas despacio, cuanto más tiempo duren tus comidas mejor, así el estómago podrá enviarle la señal de alerta al cerebro para que sepa cuándo detenerse.

  1. Hacé que tus comidas tengan buen gusto.

No hay porqué terminar comiendo siempre lo mismo, así todo se vuelve aburrido y desabrido. Muchas veces lo sabroso tiene que ver con las costumbres: es necesario abrirse a nuevos sabores, descubrir y probar alimentos y conbinaciones nuevas, variaciones a las recetas tradicionales, buscar recetas saludables… en fin, dedicarle un tiempo a pensar qué, cómo y cuándo comerás.

Los verdaderos logros se cosechan con el tiempo. Algunos especialistas consideran que se necesitan al menos tres meses para que el cerebro se adapte a nuevos hábitos de consumo. Por eso, no esperes adelgazar mucho y perder peso rápidamente, ya que en esos casos lo más probable es que también recuperes el peso perdido rápidamente ni bien dejes los nuevos hábitos, lo cual puede ser muy desalentador.

Por el contrario, la propuesta es que tu nuevo plan nutricional se convierta en un estilo de vida más saludable que perdure en el tiempo. Por eso, lo más importante es ir incorporando éstos hábitos saludables poco a poco, seguir de cerca tus logros, reconfortarte con ellos y no frustrarte ante los posibles retrocesos.

Fuente: mejorconsalud.com