Aceite de Palma: está en lo que comés, pero ¿sabés qué es?

Resulta ser la opción más utilizada en el mundo, pero no es la más idónea desde el punto de vista nutricional. Descubrí qué es, porqué se usa y qué le hace a tu cuerpo.

El aceite de palma es un aceite vegetal que se produce a partir de los frutos de la palma africana (Elaeis guineensis). Es muy utilizado en la industria alimentaria y también por la cosmética, porque es barato y versátil.

Nutricionalmente, se trata de un aceite vegetal de baja calidad, ya que es rico en ácidos grasos saturados (concretamente, ácido palmítico, calificado según varios estudios como de los peores de este tipo). Cabe destacar que el consumo excesivo de estos ácidos está relacionado, según explica la experta con el aumento de enfermedades cardiovasculares y diabetes. Ya que el ácido graso que forma parte de su composición tiene un efecto aterogénico, es decir, favorece el depósito de placas de colesterol en la cara interna de las arterias, estrechándolas.

Además, al procesar el aceite de palma a altas temperaturas, al igual que sucede con otros aceites vegetales, se crean unas sustancias potencialmente carcinogénicas.

Otro punto en contra de este tipo de aceite es que existen problemas de sostenibilidad en su producción. Tiene un impacto negativo importante en Indonesia y Malasia, países dónde se concentra la mayoría de su producción, no solo a nivel ambiental, por la deforestación de bosques tropicales. Sino también por los abusos contra los derechos humanos que se cometen en las diferentes etapas de su cadena productiva.

En este sentido, la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) recuerda que, para tratar de hacer frente a esta situación, se ha creado una iniciativa internacional, la Mesa Redonda para el aceite de palma Sostenible (RSPO por sus siglas en inglés), que agrupa a los actores de esta industria: productores, distribuidores, fabricantes y ONG. “La RSPO ha creado un sistema de certificación de aceite sostenible, que establece criterios y sistemas de auditoría que pretenden garantizar que la producción respete los derechos laborales y de las comunidades indígenas. Que no se ocupen nuevas zonas de elevado valor medioambiental y que no se amenace la biodiversidad, además de promover prácticas agrícolas más limpias”.

¿Es peligroso su consumo?

Contienen aceite de palma, principalmente, los productos ultraprocesados: bollería y repostería industrial, galletas, snacks, cremas de cacao, chocolates, frutos secos fritos, salsas, margarina, mantequilla, conservas (de pescado, verdura o legumbres) y productos precocinados, entre otros.

Los productos ultraprocesados son un cóctel de azúcar, grasas de mala calidad y sal. Por eso los expertos aconsejan evitar que formen parte de nuestra alimentación. Y esta recomendación incluye aquellos que se venden cómo “saludables”: bajos en grasas, sin azúcares añadidos o ricos en fibra porque tienen características adictivas y aportan muy poco a nivel nutricional.

Por la misma razón, los profesionales de la salud aconsejan una alimentación que debe basarse en alimentos, no productos. Deben abundar verduras y hortalizas (al menos el 50% de lo que comemos cada día), dos o tres frutas diarias, proteínas (pescado, huevos, legumbres, carne, lácteos), grasas saludables (aceite de oliva, frutos secos, aceitunas, palta), tubérculos y cereales integrales. Esta forma de comer llevaría a no necesitar consumir productos ultraprocesados con etiqueta y, por tanto, a eliminar el aceite de palma de la dieta.

¿Donde lo encontramos?

Normalmente, los productos donde se encuentra el aceite de palma, se comen como snacks, en el desayuno o la merienda. Los snacks entre horas no son imprescindibles y tampoco son necesarios. Porque no existe una evidencia científica que asegure que es mejor comer 5 veces al día que 2 o 3, y menos si esos snacks son productos poco saludables con azúcar y/o aceite de palma. Tanto para el desayuno como a modo de snacks, las opciones saludables como fruta, frutos secos, pan integral, hortalizas, queso, yogur natural o huevos, son lo ideal.

Para asegurarnos de qué estamos consumiendo, debemos fijarnos en las etiquetas de los productos que incluyen el detalle de los ingredientes. Actualmente es obligatorio indicar en el tipo de grasa que llevan, ya no es válido poner solo la denominación ‘aceite vegetal’. Así que debemos buscar si incluye aceite de palma y sus otros nombres como aceite de palmiste, oleina de palma, o con el nombre científico de la planta: Elaeis guineensis.

 Fuente: vidasanaweb.com.ar