Celíacos: síntomas y alimentos prohibidos

La intolerancia al gluten es un problema de salud pública, hay algunas cosas que deben conocerse sobre esta enfermedad para detectarla y mejorar la calidad de vida junto a un tratamiento adecuado.

 

De un tiempo a esta parte la palabra «gluten» ha ganado mucho más espacio del que tenía en décadas pasadas, cuando era una simple información nutricional en la etiqueta de los productos. Los pacientes con enfermedad celiaca, se ven obligados a llevar una dieta con total exclusión de cualquier producto que contenga gluten, porque su cuerpo rechaza esta proteína.

El número de personas diagnosticadas con la enfermedad se multiplicó en las últimas décadas y los especialistas sostienen que más del 1% de la población mundial es celíaca. Es una de las razones por las que afirman que se trata de un «problema de salud pública».

La enfermedad celíaca puede manifestarse a cualquier edad. En los niños, los síntomas más comunes son la desnutrición, la diarrea, el retraso de crecimiento y la distensión abdominal. En los adultos, se incluyen en la lista síntomas típicos como la diarrea crónica y la mala absorción de nutrientes, además de otros como problemas digestivos, convulsiones, anemia, osteoporosis, artritis reumatoide y hepatitis autoinmune.

Detección

El diagnóstico se confirma, a través de la prueba de sangre y una biopsia del intestino delgado. La existencia de los síntomas no siempre quiere decir que se sea celíaco y se recomienda dejar de comer gluten cuando ya haya un diagnóstico. Pacientes con síndrome de intestino irritable que presenten diarrea y flatulencia, además de todo diabético tipo a 1, independientemente de que tenga síntomas gastrointestinales, deben hacerse la prueba bajo estricto seguimiento de un profesional.

Ningún alimento que contenga trigo, centeno o avena puede formar parte de la dieta de un celíaco. Éstos se encuentran entre los ejemplos de varios tipos de pasta, pan o cerveza. De acuerdo a las normas y leyes vigentes, los alimentos industrializados deben contener la información si tiene gluten o no, por lo que resultará indispensable examinar las etiquetas siempre. Entre los ejemplos de los reemplazos se encuentran los derivados de maíz, yuca, arroz y papas. Aunque lamentablemente es una dieta más cara.

Exclusión total

No hay un remedio que la cure ni tratamiento para celíacos. La forma de controlar la enfermedad  es la exclusión total del gluten, una dieta que deberá mantenerse toda la vida. Quien ignora que es celíaco, o aun sabiéndolo insiste en mantener la dieta tradicional, puede  sufrir otros riesgos ya que se encuentra más expuesto a padecer otras enfermedades autoinmunes, fracturas y anemia. También pueden sufrir otros trastornos como convulsiones, cambios de humor, problemas neurológicos y una mayor probabilidad para el desarrollo de cáncer de intestino. También existe una asociación con la enfermedad de tiroides y con la diabetes. Esto se debe a que el gluten desencadena reacciones autoinmunes en los enfermos celíacos y los hace más susceptibles a algunos tipos de enfermedades.

Por fortuna el gluten es fácilmente sustituido por cualquier otra proteína, tales como las presentes en la carne o los huevos. Aunque retirar el gluten no trae problemas, se debe tener en cuenta que el cambio en la alimentación impone una restricción que puede hacer difícil la asimilación y adecuación de algunos micronutrientes, como el ácido fólico, que en algunos países acompaña a la harina de trigo. Por lo tanto, cabe destacar la importancia de tener un seguimiento médico y en muchos casos es necesario suplementar la alimentación con los nutrientes que puedan faltar por el cambio en la dieta.

Causas y números

Las causas de la enfermedad son desconocidas, según los especialistas aunque sí la genética influye.  Las personas que tienen parientes en primer grado que presentan intolerancia tienen hasta un 10% más probabilidades de desarrollarla.

Una de las teorías que pueden explicar el aumento de la incidencia de esta enfermedad, como de todas las autoinmunes está relacionada a la falta de selenio en la alimentación y que trae como consecuencia el mal funcionamiento del sistema inmune. En guías de alimentación se está agregando el aporte de 200 mcg. por día de Sele200 (200 mcg de selenio orgánico) para mejorar las defensas y ayudar a prevenir enfermedades autoinmunes, cáncer y cuadros infecciosos.

 

Fuente: medicosconsultores.com