Tu falta de fuerza de voluntad tiene una explicación y así es cómo puede tratarse

Ya lo dice el refrán, “no dejes para mañana lo que puedes hacer hoy” pero también es cierto que muchas veces falta voluntad para hacer todo lo que hemos planificado en el día. No te preocupes, le pasa muchos y es algo que tiene nombre y solución. Enterate en esta nota.

 

¿Alguna vez te dijiste “esto no es importante” o “es que trabajo mejor bajo presión” para no hacer algo? Entonces, lo más probable es que sufras lo que los psicólogos llaman procastinación o, hablando en cristiano, falta de voluntad. Nos referimos a personas que siguen un modus operandi perjudicial en su vida. Esos que se motivan mucho y, de repente, sienten que quieren hacer cosas nuevas y se proponen nuevos retos pero, al final, nunca los empiezan o suelen dejarlos a medias.

Por si fuera poco, justifican y ocultan su falta de voluntad en excusas como las que hemos dicho antes para evitar el sentimiento de culpa. La buena noticia es que existe una explicación psicológica para este comportamiento, así como un tratamiento. No llegar nunca a terminar lo que te propongas no tiene por qué ser un ciclo eterno, es posible luchar contra ello.

 

¿Qué motivos llevan a alguien a sufrir procrastinación o falta de voluntad?

Según la especialista en psicología clínica del Instituto Barcelona de Psicología, Gemma Figueras, uno de los motivos por el que las personas desarrollan este comportamiento reside en la educación que se ha recibido en casa. “El tipo de conducta que inculcan en sus hijos los padres autoritarios y controladores impide que los niños desarrollen la capacidad de autorregularse, de internalizar sus propias intenciones y de aprender a actuar en consecuencia”, explica Figueras.

Por otra parte, la frustración es una gran fuente de aprendizaje y también es importante empezar en la infancia. Si de pequeños no nos han enseñado a frustrarnos de vez en cuando, a perseguir metas con obstáculos y, lo más importante, a aprender de esos obstáculos, lo vamos a tener más complicado a la hora de sacar la fuerza de voluntad.

La  procrastinación es un mecanismo de defensa que se desarrolla a partir de vivencias como estas. Lo que provoca es que actuemos con resentimiento y rebelión ante lo que suena imperativo, es decir, cosas del tipo “tengo que”. La mente se convence de que algo es difícil o complicado de realizar, incluso doloroso y, en consecuencia, busca excusas para no hacerlo a pesar de que el deseo de realizarlo sea muy potente. El problema más importante de este comportamiento es la imagen o percepción que se transmite a los demás.

Ya sea en el trabajo, en familia o en una relación sentimental o de amistad, es usual que no se confíe plenamente en una persona con falta de voluntad, porque se cree que no se va a comprometer y que puede dejarnos tirados en cualquier momento. Por otra parte, es un comportamiento que acaba dañando emocionalmente a la persona que lo sufre, ya que el círculo vicioso de proponerse algo y no conseguirlo termina por atacar la autoestima de la persona. “La falta de voluntad provoca en quienes la padecen frustración, angustia o incluso ansiedad”, asegura la psicóloga Figueras.

 

Breve guía de buenos hábitos para superar la falta de voluntad

Las personas que no tienen una gran fuerza de voluntad deberán luchar contra sus instintos para conseguir realizar lo que se proponen, pero con un poco de esfuerzo y una serie de consejos no tienen por qué pensar que no serán capaces de acabar lo que se propongan.

1- “El primer paso es reemplazar el “tengo que” por “quiero” para convertir el nuevo propósito en un deseo más que en una obligación”, nos cuenta Figueras. En este sentido, la motivación es una condición imprescindible para superar el problema: “si quiero hacer ejercicio pero el gimnasio me aburre, difícilmente voy a perseverar en ese hábito. Sin embargo, si bailando me lo paso muy bien y me conecta conmigo mismo, persistir en ello me va a resultar más sencillo”.

2- Lo siguiente será empezar a pensar en el “ahora” y no en el futuro; pensar a largo plazo nos da excusas para dejarlo para más adelante o decirnos a nosotros mismos “ya tendré tiempo”.  Es fundamental especificar un plan concreto con días y horas, poco a poco, los grandes cambios no se concretan de un día para otro. Crear una rutina de trabajo y perseverar en ella ayudará a tener una planificación y evitar que se vayan dejando pasar los días sin hacer nada.

Las expectativas también influyen, por eso lo recomendable es ponerse metas realistas y no esperar, por ejemplo, perder mucho peso en una semana.

3- Generar un compromiso con otras personas también suele ser de gran ayuda ya que al  comprometerte, si fallas, no lo estarás haciendo únicamente para vos mismo, sino también a los demás.

Si se cae en la “tentación” de saltarse alguna de las pautas o cosas que hacer que te habías planteado, es recomendable contárselo a alguien. Verbalizar el objetivo y plan para conseguirlo, te permitirá ser consciente de la situación, y de los pensamientos que te van a ayudar a persistir.

La falta de voluntad es algo que afecta a muchas personas y tal vez no se le da la importancia que merece. ¿Cuántas veces te topas con personas, o vos mismo, que nunca terminan lo que empiezan? Reconocer y enfrentarse al problema es el paso para superarlo. Pero tenés que ser consciente de que conseguir lo que te propongas requiere esfuerzo. Durante el proceso pueden aparecer emociones de todo tipo: miedo, aburrimiento, frustración, ilusión, alegría, etc. Vívelos naturalmente y como parte del proceso y trabajo emocional necesario para el cambio.

Fuente: codigonuevo.com