Todos podemos ser héroes: desestigmatizando la donación de órganos

Gracias a la nueva legislación Argentina, tras la Ley Justina, todos somos donantes, salvo que se exprese lo contrario en vida. Conocé cómo se multiplicaron las probabilidades de vida para enfermos terminales según las estadísticas del INCUCAI.

El 30 de mayo en Argentina se celebra el Día Nacional de la Donación de Órganos y Tejidos. La fecha se propuso por el nacimiento del hijo de la primera paciente que dio a luz después de haber recibido un trasplante hepático en un hospital público. Porque representa la posibilidad de vivir y dar vida después de un trasplante.

Por este motivo el mes de mayo se presenta como una oportunidad para estimular la conciencia sobre el valor de la donación de órganos y tejidos para trasplante y reflexionar acerca de un problema de salud que afecta a numerosos ciudadanos de nuestro país.

La concreción del trasplante es posible gracias a la participación de la sociedad representada en el acto de donar, a la intervención de los establecimientos hospitalarios y a los organismos provinciales de procuración pertenecientes al sistema sanitario argentino.

Récord de donantes

Tras la aprobación de la Ley Justina en el año 2018 hubo 701 procesos para donar y 1681 trasplantes. Sobre unos 11 mil pacientes que esperaban un órgano en el 2018. Esto es un récord de donantes de órganos.

Según datos del Incucai, representa un aumento del 59% de la cantidad de personas que ayudarán a otras. La nueva legislación argentina dispone automáticamente que todos los mayores de 18 años, son donantes. Es decir que ya no serán los familiares del fallecido los encargados de autorizar la donación, sino que todos son donantes salvo que en vida se exprese la voluntad contraria. Fue impulsada por la familia de Justina Lo Cane, quien murió a los 12 años, esperando un trasplante de corazón, en la Fundación Favaloro.

“Desde la ley Justina la oposición de las familias a donar bajó del 40% al 17%”, sostuvo Alberto Maceira, el presidente de INCUCAI y asegura que este cambio en la ley fue determinante.

La iniciativa también impone la obligación a los profesionales médicos de notificar al INCUCAI los tratamientos de diálisis que le realicen a un paciente, o cuando le indiquen la realización de un trasplante. Y establece que para asegurar la calidad de todo lo relativo a este tema, se deberá destinar como mínimo un 20% de los recursos del Fondo Solidario de Trasplantes a capacitación.

Derechos e protocolos

La ley, además, indica los derechos de los donantes y receptores:

  • A la intimidad, la integridad, la confidencialidad, la información y el trato igualitario.
  • Prioridad de traslado aéreo o terrestre para pacientes en medio de un operativo de donación. No solo se trata de que haya más sino de que esas donaciones lleguen en buen estado al receptor. Para eso los minutos valen vidas.
  • Los menores necesitan de la autorización para la ablación de los dos padres o aquel que se encuentre presente en el momento.
  • Se simplifican los procesos que requieren la intervención de la Justicia, reduciendo la buracracia legislativa.
  • Los certificados de fallecimiento implicarán los procesos para diagnosticar la muerte de la persona.
  • Para determinar el fallecimiento del donante se deberá seguir un estricto protocolo establecido por el Ministerio de Salud de la Nación bajo el asesoramiento del INCUCAI.
  • Tanto los hospitales públicos como privados, deben contar con servicios destinados a la donación de órganos y al tratamiento del paciente. Para esto, el Servicio de Procuración debe contar con al menos un médico que detecte potenciales donantes, asesore a las familias y garantice el proceso de donación.
  • También se establece la capacitación para los profesionales que formen parte del proceso de donación y trasplante.

No sólo números

Esta nueva ley modificará la legislación actual sobre donación de órganos sancionada en 2005, la cual estableció la figura del «donante presunto». Aquella norma, si bien establecía que toda persona mayor de edad es donante de órganos, a su muerte la última palabra la tenían los familiares. Entonces, ¿por qué esta ley Justina es importante? Porque nadie tendrá derecho a interferir en la voluntad de ser donante de una persona, ni siquiera el familiar más cercano, explicaron los legisladores a la hora de su aprobación.

En distintas declaraciones, puede escucharse a los protagonistas sostener, afirmar y proclamar la importancia de la donación de órganos. «Tengo la inspiración de una hija que no está y no estoy solo. Aprendí que en equipo lográs más cosas», dice el papá de Justina Lo Cane. «Porque siento que Justina me repite: ‘Papi, ayudemos a todos los que podamos’, todos los días, esto no termina más».

Por su parte, María Obaya, quien recibió un trasplante, sobrevivió y pudo cumplir su anhelo de convertirse en madre, asegura que la donación de órganos es un acto que «no sólo salva vidas sino que genera nuevas». Ese mensaje está sellado en Dante Rezza, su hijo que hoy sostiene: «Nunca me planteé la ecuación: donar o no. No encuentro razones para no hacerlo». Y asegura que la donación de órganos “se entiende mejor cuando conocés a alguien que pasó por el proceso y te puede contar cómo es (…) El hígado que recibió mi mamá no sólo la salvó, sino que posibilito darme vida. ¡Es muy fuerte!”.

Fuentes: incucai.gov.ar; mundotkm.com;lanacion.com.ar