No hacer nada: la importancia del ocio en la salud

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Contrario a lo que se piensa, el tiempo de ocio es vital. Es tan importante para el cerebro, que no tener un descanso afecta a la salud de todo el cuerpo.

No hacer nada: sentarse un rato a mirar por la ventana, dar un paseo sin destino fijo, tenderse en la cama y mirar al techo; todas estas son acciones que se dejan de lado y que el cerebro agradecería enormemente. Contrario a lo que se puede pensar, estos ratos de ocio y vagabundeo mental son de vital importancia para el desarrollo de la creatividad y la solución de problemas cotidianos. No en vano se nos ocurren grandes ideas cuando estamos en la ducha o cuando, de repente, dejamos de concentrarnos en algo en concreto.

Según recientes investigaciones llevadas a cabo en numerosas universidades en Estados Unidos y Canadá, dejar que la mente deambule sin control es la clave para incentivar la creatividad y la productividad.

Las investigaciones mencionadas revelan que en un día normal la gente recibe información equivalente a 174 periódicos, cinco veces más que en 1986. Eso quiere decir que el cerebro está permanentemente enfocado en alguna actividad y saturado de información, e incluso los ratos de ocio están programados con actividades específicas como ver televisión o acceder a redes sociales. Pero el cerebro no está capacitado para manejar tanta información.

Si en lugar de llenar de información y atender miles de asuntos de forma simultánea, el día a día, se dejara que de vez en cuando la mente divague, se estaría poniendo en marcha un proceso esencial para el desarrollo de la inteligencia: el de creación.

Cuando una persona se asfixia de actividades lo que está haciendo es impedir que se desarrollen algunos procesos biológicos y psicológicos esenciales para tener una vida personal y social sana.

El ocio alumbra genios

El cerebro tiene dos modos dominantes de atención: el positivo y el negativo. El primero funciona cuando se enfoca en llevar a cabo una tarea concreta; y el segundo se activa cuando se deja que los pensamientos vayan de un lado a otro. Cuando uno está activado, el otro está en reposo y lo más sano es alternarlos. Sin embargo, hoy en día, los valores culturales que rigen el modo de vida llevan a pensar que no hacer nada es una pérdida de tiempo y de eficacia, algo inútil.

Según estas investigaciones, gracias al modo negativo o de distracción, los hombres primitivos descubrieron el fuego y a lo largo de la historia se han logrado grandes hallazgos e invenciones como la penicilina o el ADN. Esto sucede, porque en estos momentos la creatividad de la mente se activa.

Estos momentos de “no hacer nada” también contribuyen a afirmar la identidad desde una edad temprana, a analizar y comprender el comportamiento humano del entorno y a generar códigos éticos, ya que es aquí cuando se incorporan aprendizajes recientes, se memoriza información importante y se repasan habilidades conocidas. También se liberan tensiones, permitiendo encontrar soluciones novedosas a las situaciones que las generan.

La incomodidad de estar con uno mismo

A pesar de la gran importancia que tiene para la salud y el desarrollo no hacer nada, otra investigación llevada a cabo en Harvard y Virginia, en Estados Unidos, arrojó que para la mayoría de personas es incómodo permanecer un tiempo inmersas en su cabeza.

La próxima vez que alguien te diga que el tiempo no es para perder, que debes enfocarte y trabajar más o que no te desconcentres en cosas inútiles, hablale de la importancia de no hacer nada y recordá que dejar que tu mente divague es una de las acciones más placenteras y productivas para tu cerebro.

 

Fuente: genial.guru