Niños hiperregalados: cuándo es suficiente y cuándo demasiado

Conocé de qué se trata este síndrome y cómo evitarlo. Descubrí la regla de los 4 regalos y evitá el consumismo en estas fiestas, la salud emocional de los más chicos te lo va a agradecer.

En Navidad y Reyes Magos la imagen que más se repite en la imagen, y en algunos hogares, y a la que la mayoría aspira, es un niño ante una pila de regalos, ansioso y expectante. De hecho, un estudio realizado por IRSA (propietaria de los shoppings Alto Palermo, Patio Bullrich, Dot Buenos Aires y Abasto) devela que el 70% de los compradores prevé adquirir regalos para los niños, porcentaje que cae a algo más de la mitad cuando se trata de los adultos. A la hora de elegir, hijos, sobrinos, nietos se llevan la prioridad.

Sin embargo, esta tendencia consumista que parece haberse instaurado en las últimas décadas no es beneficiosa para los niños. De hecho, hacerles demasiados regalos a los pequeños puede llegar a ser contraproducente.

Síndrome del niño hiperregalado

La tendencia es muy peligrosa para el desarrollo emocional de los niños, se la ha bautizado como “Síndrome del Niño Hiperregalado”. Como resultado, se produce una “anestesia emocional”: el niño se vuelve caprichoso, egoísta y consumista. Está más preocupado por vanagloriarse delante de sus amigos y compañeros del colegio de la cantidad de regalos que recibieron.

De hecho, la tendencia a enfocarse en la cantidad de juguetes, más que en su calidad, también desvela un desconocimiento de los padres de las necesidades de sus hijos. En este sentido, un exceso de juguetes provoca en los niños:

  1. Produce una sobreestimulación.

Cuando los niños reciben muchos regalos, no disfrutan de ninguno en especial, o se decantan por el regalo que más les ha gustado, obviando el resto. El exceso de estímulos simplemente les sobrepasa, por lo que muchos de esos regalos terminarán tirados en un rincón. Cuando el niño recibe más juguetes de los que son capaces de jugar, no puede concentrarse en cada uno, por lo que no les saca el máximo provecho.

  1. Pérdida de la ilusión

El exceso de regalos puede hacer que el niño desarrolle una apatía total. Cuando el niño está acostumbrado a recibir muchos presentes, considera que es una obligación de los padres, y pierde la ilusión que normalmente implica recibir un regalo y descubrir su contenido. Por tanto, de cierta forma, en vez de embellecer su infancia, le estamos robando una de las emociones más bonitas.

  1. Bajo nivel de tolerancia a la frustración

Los padres que le dan a sus hijos todo lo que desean, sin explicarles el sacrificio que se esconde detrás de cada regalo, contribuyen a generar una actitud egocéntrica, de forma que los niños no aprenden a lidiar con los reveses y la frustración, una capacidad esencial para la vida.

  1. Limita la fantasía

El exceso de juguetes termina provocando aburrimiento y mata la fantasía. De hecho, aunque los niños necesitan juguetes para desarrollar tanto sus habilidades motoras como cognitivas, no podemos olvidar que también se puede jugar sin juguetes, y es precisamente en esos momentos, cuando no hay un guión preestablecido, cuando más se desarrolla la creatividad.

  1. Desarrolla antivalores

Cuando los niños reciben demasiados juguetes o regalos, les restan valor, no comprenden en su verdadera magnitud el esfuerzo que probablemente han tenido que hacer los padres. Como resultado, pueden desarrollar actitudes consumistas y profundamente egoístas.

La regla de los 4 regalos

La solución no es hacer que los niños prescindan de los regalos, sino obsequiarles menos presentes, que realmente puedan disfrutar durante el mayor tiempo posible. Para lograrlo, podés seguir la regla de los 4 regalos:

  1. Algo que pueda usar, como las prendas de ropa, los zapatos o accesorios similares.

  2. Cualquier cosa que esté relacionada con la lectura, ya se trate de un libro en papel o un e-reader.

  3. Un regalo que deseen mucho, dirigido a alimentar la ilusión.

  4. Sea del índole que sea, algo que realmente necesite.

La Navidad es una época de ilusión y alegría, por lo que es el momento perfecto para enseñarles a los niños a valorar otras cosas más allá de los regalos. Háblale de otros niños que no tienen tanto como ellos y anímale a donar algunos de los juguetes que ya no usa y que estén en buen estado.

Aprovecha además estas fechas para pasar tiempo juntos. En vez de comprar tantos regalos, planifica actividades de ocio en familia, como ir al cine, al teatro, al parque o simplemente dar un paseo. Tu tiempo, es el mejor regalo que le podés hacer.

 Fuentes: iprofesional.com, culturainquieta.com