Mente sana en cuerpo sano: consejos para tu salud emocional

Todos sabemos que la salud de nuestro cuerpo también depende de nuestra salud mental, por eso acá vas a encontrar 10 consejos que te van a ayudar a mejorar tu mente y espíritu.

La salud mental no se asocia con la ausencia de problemas sino con cómo se manejan las situaciones que escapan de nuestro control. Está más vinculada a la manera en que nos tomamos la vida y nuestra capacidad para procesar diferentes situaciones que nos afectan diariamente.

Todo se trata de equilibrio. La salud emocional está vinculada a la forma de reaccionar. Mientras algunos suelen expresar sus emociones de forma explosiva y sin control, a veces hasta suele serles muy difícil identificarlas. Hay otros que son capaces de reconocerlas y actuar en consecuencia.

Muchas veces, la dificultad de equilibrar lo que nuestra mente proyecta y cómo ésta reacciona, al mismo tiempo que la incapacidad para reconocer lo que nos provocan, o imposibilidad de expresarlo, llega a hacer mella físicamente. Es lo que se conoce como sintomatización de las emociones, y aunque hay patrones comunes (como que nos duela el estómago o sintamos dificultades digestivas por estar nerviosos, por ejemplo) no es para todos igual. Incluso existe quienes desarrollan patologías complejas.

Nadie está exento de sentir ira, enojo, o tristeza, pero sí podemos apelar a recursos personales para no caer a merced de esos factores que influyen en nuestras vidas cotidianas.

  1. Aprendé a administrar nuestras acciones para no vivir en la crisis del tiempo.

La sensación de que el tiempo no alcanza para nada, hace que seas proclive al estrés, comenzando a hacer importante lo urgente, y olvidarte de lo que es verdaderamente importante: aquello que te llena la vida de beneficios, lo urgente es lo que surge como resultado de una mala administración del tiempo.

  1. Compartí momentos con la familia y amigos.

¿Cuánto hace que no tomas un café con tus amigas? Cada día más mensajes en redes sociales y menos encuentros. Nada reemplaza al hecho de hablar con alguien en forma personal, leer su rostro, sus gestos o el tono de su conversación.

  1. Pensá antes de actuar.

Ser mar racional para evitar que nuestras emociones estén todo el tiempo a flor de piel. Si pensamos antes de actuar muchas veces nos daremos cuenta de que las cosas no son tan terribles como pensamos. La razón nos enfría y nos hace ser más cautos.

  1. Sé emocionalmente coherente.

Cuando quieras decir NO, ¡decilo! Esto te mantendrá con plena salud mental y física. Ese temor de perder lo que queremos nos vuelve locos hasta hacernos dependientes y aceptar todo lo que venga aunque no nos guste por evitar discutir, por ejemplo.

  1. Ejercitá tu mente.

Tómate unos segundos para callar tu mente de pensamientos y quedar en silencio absoluto, eso te ayudará a recargar pilas para seguir.

  1. Comé alimentos naturales y saludables.

También somos lo que comemos, cuanto más sana sea tu alimentación, más libre sentirás a tu mente. Los químicos, las grasas, los azúcares elaborados también influyen en nuestra particular forma de sentir las emociones.

  1. Dedica tiempo a ejercitar tu cuerpo.

Eso te mantendrá con energía y aumentará tu fuerza vital. Podés ir a un gimnasio o hacer caminatas en contacto con la naturaleza, mantené un ritmo continuado por 30 minutos.

  1. Reí.

La risa elimina el estrés y alivia la depresión, incrementando la autoestima y la confianza. Combate miedos y fobias, así como la timidez, facilita la comunicación entre las personas, expresando emociones y favorece los lazos afectivos.

  1. Disfrutá de la compañía.

Viví sin la intención de eternizar las cosas, no pienses en términos de conflictos, disfrutá cada instante. No quieras aparentar o sobresalir o estar en el foco de la conversación todo el tiempo. Disfrutá de los silencios en compañía, de los pequeños gestos, del momento en el momento.

     10. Mantené una excelente relación con vos mismo.

Aceptá tus virtudes y tus errores, como humanos, es normal sentir todas las emociones pero el éxito lo conseguís cuando sos consciente de balancear todos los aspectos de tu vida. Y de tus limitaciones también, para no sobreexigirte y frustrarte. Olvidate de los que dirán, de lo que suponés que se espera de vos o de cómo crees que debieran ser las cosas y disfrutá de lo perfectamente imperfecto y espontáneo que es el mundo.

 

Fuentes: vidasanaweb.com.ar