Los niños que se ensucian son más felices

La Universidad de Oxford dice que es positivo para su desarrollo. No aprenden cómo adaptarse a su mundo y crecer sin entrar en contacto con lo que los rodea. Descubrí todos los beneficios de ensuciarse, según la ciencia.

Aunque suene como una paradoja, la libertad de ensuciarse en el juego, el ejercicio físico y las tareas cotidianas pueden resultar beneficiosos para el desarrollo de los niños. Esto de acuerdo a la investigación del doctor en Psicología y Pediatría, consultor de la Universidad de Oxford, Inglaterra, John Richer.

«El mundo real es sucio; los niños no aprenden cómo adaptarse a su mundo y crecer en él sin entrar en contacto con lo que los rodea, es decir, sin ensuciarse», aseguró Richer, en su particular visión sobre el tema, y en el marco de una visita que realizó a esta Capital.

Dijo que el hombre es la única especie lúdica, y que, por consiguiente, «los niños que no exploran y juegan en el mundo real, es decir, los que no reciben los beneficios de ensuciarse en este proceso, tienen menos posibilidades de integrase de manera equilibrada al mundo, lo cual puede llevar al desarrollo de conductas inapropiadas o personalidades neuróticas».

La suciedad es igual a la acción

Como contrasentido, el doctor Richer señaló que «mientras que los padres, especialmente las madres, transmiten con firmeza a sus hijos que no deben jugar en lugares donde haya agentes patógenos, todos -excepto los más obsesivos- también esperan que sus niños se ensucien jugando. Pero se preocupan si su hijo teme ensuciarse o es muy puntilloso y cuidadoso al respecto».

En cuanto a los deportes, Richer dijo que «al igual que un niño que juega, el deportista que se preocupa demasiado por mantenerse prolijo y limpio no tiene muchas posibilidades de ganar y es posible que no pueda disfrutar ni involucrarse».

Los beneficios de ensuciarse

La propuesta de esta investigación es clara: cambiar el paradigma social respecto de la suciedad y el desarrollo de los chicos.

La suciedad, según Richer, se asocia «con ser portadora de enfermedades, y además la sociedad moderna cree que las personas sucias son desorganizadas, de bajo nivel social, no atractivas y proclives a contraer enfermedades y desdeñables».

Ser limpio tradicionalmente «se vincula con los conceptos de salud, alto nivel social y belleza o atracción», opinó.

En su particular visión, dijo que «la suciedad en sí, en la forma de tierra o polvo, contiene incontables microorganismos que son esenciales para la vida. Del mismo modo, el intestino del ser humano contiene mayor cantidad de bacterias que gente en el mundo, las cuales son esenciales para la digestión».

El desarrollo infantil se beneficia en la suciedad

«En el mundo científico, existe evidencia suficiente para demostrar que el desarrollo de los niños se ve beneficiado por la libertad de ensuciarse. Y que, en el curso de la exploración, y el juego, el ejercicio físico, los deportes o tareas como la jardinería u otras actividades cotidianas, ensuciarse es saludable tanto para el cuerpo como para nuestra mente», dijo.

«No es la suciedad en sí misma lo que debe evitarse, sino lo que ella puede llevar consigo: los patógenos», aseguro Richer. Y continuó explicando que «el hecho de que el ser humano ha desarrollado sofisticados mecanismos, tanto en sus patrones de conducta como en su sistema inmunitario, para luchar y defenderse de los patógenos presentes en la suciedad, sugiere que hemos evolucionado para poder lidiar con ellos y que ensuciarse es parte de la vida cotidiana».

La limpieza no lo hace más saludable

El especialista sorprendió al abordar la proliferación de epidemias y enfermedades alergénicas, afirmando que «existe evidencia que demuestra que en su mayoría aparecen en los países desarrollados y se producen en parte por el no contacto o la ausencia de suficiente exposición a patógenos, especialmente cuando somos bebés». Otras razones son que los ambientes en los que nos movemos están «demasiado limpios» y nuestro organismo también está «limpio» gracias a la acción de los antibióticos. ¿Será?

«Es necesario un equilibrio al evitar el contacto con agentes patógenos; este equilibrio se logra a través del contacto con el mundo real, lo ‘sucio’ que nos rodea, con el fin de aprender de este mundo y, especialmente los niños, adaptarse y crecer en él», concluyó.

Fuente: infobae.com