Los niños no necesitan tantos juguetes como tiempo libre

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No es estar contra los juguetes sino a favor de los niños. Como objetos básicos para su desarrollo, en exceso sólo pueden estar siendo una barrera para su futuro desempeño.

Los juguetes se encuentran dentro de los elementos básicos en la formación del futuro de nuestros hijos. Ellos les permiten desarrollar y explorar el mundo. Por lo tanto, a la hora de elegirlos, los padres sabios deben considerar no sólo lo buenos o divertidos, que son sino también tratar de no exagerar con la cantidad. No se trata de estar en contra de los juguetes sino a favor de los niños, estas son algunas ventajas a las que pueden acceder los niños si se limita la cantidad de sus juguetes.

Les ayudará a pensar de manera creativa: la cantidad exagerada de juguetes les impide utilizar su imaginación. En Alemania se llevó a cabo un experimento en el que convencieron a un jardín de infantes de quitarles los juguetes a los niños durante 3 meses. Y aunque en la fase inicial sufrían de aburrimiento, pronto su imaginación les ganó y comenzaron a inventar juegos por su cuenta.

Aumenta la concentración: cuando en la vida de los niños hay demasiados juguetes, se les hace difícil enfocar su atención en una sola cosa. El niño comienza a valorar menos los juguetes cuando sabe que si algo pasa, hay muchas otras opciones.

Les permite establecer relaciones más fácil y rápidamente: los niños con menor cantidad de juguetes desarrollan relaciones interpersonales con otros niños y adultos con mucho más éxito. De esta manera ellos aprenden a dar y recibir. Los científicos también vinculan los futuros éxitos del niño en el campo científico con sus amistades infantiles.

Les enseña a valorar lo que tienen: cuando un niño tiene demasiados juguetes, deja de cuidarlos. No los valora porque sabe que si uno se rompe, siempre hay otro con el cual reemplazarlo. Si tenés hijos que constantemente rompen sus juguetes, tratá de quitarles la mayor parte. Así de rápido se darán cuenta de que hay que cuidar las cosas.

Entre menos juguetes tiene, más se interesa por la lectura, la escritura y el arte: una menor cantidad de juguetes les permite a los niños que les interese más leer libros, escuchar música o dibujar. Y el amor por el arte, a su vez, les enseñará a ver lo bonito en el mundo.

Los hará más creativos e ingeniosos: en la escuela, por lo general, a los estudiantes no les dan las respuestas, les proponen sólo unas herramientas que les ayudarán a encontrarlas. El mismo principio se aplica con la diversión y los juegos. Una pequeña cantidad de juguetes hace que los niños se vuelvan más inteligentes y creativos para emplear las cosas que ya tienen. Y el ingenio es un don con un potencial ilimitado.

Los niños discuten menos entre ellos: al principio puede parecer contradictorio. Después de todo, muchos padres están seguros de que cuanto más juguetes hay, menos peleas suceden. Sin embargo, muchas veces ocurre todo lo contrario. Y cada vez que tratamos de terminar una disputa con un nuevo juguete, le damos una excusa para fortalecer sus “defensas” contra los demás. Por otro lado, los hermanos tendrán que compartir sus juguetes e interactuar y colaborar entre sí.

Les enseña a ser perseverantes: aquellos niños que tienen demasiados juguetes suelen rendirse muy rápido. Si tienen en sus manos algún juguete que no pueden entender, lo reemplazan rápido por otro más sencillo. Cuando hay pocos juguetes, aprenden a ser perseverantes, pacientes y determinados.

Los niños crecen menos egoístas: aquellos niños que reciben todo lo que quieren, están seguros de que así será para siempre. Esta posición puede llevar rápidamente a un estilo de vida poco saludable.

Les da la oportunidad de enamorarse de la naturaleza: cuando un niño no tiene en casa demasiados juguetes, está más inclinado a jugar afuera e interactuar de alguna manera con la naturaleza. También le empieza a atraer el deporte, lo cual al final de cuentas hace que sea sano y feliz.

Aprenden a encontrar satisfacción fuera de la tienda de juguetes: la verdadera diversión y el placer en la vida no se compran en una tienda. Los niños que están convencidos de que su felicidad se reduce a algunas compras, adoptan esa idea ilusoria de sus padres. En cambio, hay que animar a los niños a encontrar la alegría en las cosas que realmente valen la pena.

Les enseña a ser limpios: si tenés hijos, como cualquier otra persona sabés que los juguetes tirados pueden provocar un caos en la casa. Entre menos juguetes menos desorden, y eso ayuda a mantener la casa limpia y acogedora.

 

Fuente: genial.guru