Inicio de clases y actividades al aire libre

De la escuela a casa, ¿tu hijo hace alguna otra actividad? Complementá sus rutinas con tareas al aire libre, esto tiene más ventajas de lo que imaginás.

Los niños del siglo XXI están inmersos en la tecnología y dejan de jugar al aire libre. Para los padres es cómodo dejarlos encerrados, en vez de beneficiarse del ejercicio y del contacto con la naturaleza.

El juego es esencial en la vida del niño, y un derecho muy importante.  Sin embargo, es notable cómo avanza el fenómeno en donde los niños de las ciudades dejan de jugar al aire libre. Y con esto se privan de los múltiples beneficios que conllevan para su salud física, mental y emocional.

Los niños pasan la mayor parte de su tiempo libre viendo televisión, jugando con videojuegos o en línea. Para los padres es más cómodo que estén en la casa o en su habitación, porque podemos dejarlos jugar sin mayor supervisión. Nuestra comodidad ha privado a los niños del gozo de jugar al aire libre.

Pero esto, además, sume a los niños en las novísimas adicciones a los videojuegos y a los dispositivos electrónicos. Por supuesto, no es igual para todos pero sí una gran mayoría y de forma notable.

El contacto con la naturaleza

Tanto los adultos como los niños de este siglo XXI, padecemos de un malestar asociado con la falta de concentración, hiperactividad, obesidad, depresión y ansiedad. Y ha llevado a los psicólogos a hablar de la existencia de diferentes trastornos asociados.

Como solución basta con permitir a los niños reencontrarse con la naturaleza, es de las experiencias fundamentales en la vida de los niños. Jugar al aire libre les permite relajarse y reencontrarse con la tranquilidad que les roba la hiperconectividad. Esto mejora sus capacidades de atención y concentración, fundamentales para asumir sus responsabilidades escolares.

Beneficios de jugar al aire libre

Los juegos al aire libre reportan numerosos beneficios.

  • Sensación de libertad, aun cuando sea controlada por los padres. Una experiencia distinta a la de jugar dentro de una vivienda.
  • Mejora el desarrollo físico, ya que hacen ejercicios, pueden correr, saltar y desarrollar nuevas habilidades.
  • La actividad física extra les permite descargar energías y tensiones. Así llegan a casa mucho más relajados y duermen mejor.
  • Puede prevenir la obesidad infantil, ya que queman muchas calorías de una manera natural y saludable.
  • Alimenta la imaginación y la creatividad. Inventan pasatiempos nuevos y son capaces de jugar con una rama o una piedra.
  • Se fortalece el sistema inmunitario. Se hacen más resistentes a todo tipo de bacterias y al polvo.
  • Los niños aprenden a adaptarse a varias condiciones atmosféricas, desde el sol, hasta la lluvia y el viento.
  • El contacto con el sol es fundamental en la absorción de la vitamina D y del calcio, lo que fortalece los huesos en crecimiento de los niños.
  • Entran en contacto con otros niños, lo que favorece la socialización. Ello les permite cultivar nuevas amistades, gestionar emociones y conflictos que puedan surgir.

Aire libre necesario

La educación escolar es necesaria, pero si querés aumentar sus aptitudes y hacer que se sienta mejor en clases, es importante darle un lugar de juego libre. Y si es en la naturaleza, en una plaza por ejemplo, mucho mejor.

Que en su rutina, los niños también puedan disfrutar del tiempo en familia y el espacio abierto para crear y jugar. Además de descansar de las actividades y tareas escolares. El año recién inicia y es una buena época para asentar buenos hábitos.

Fuentes: mejorconsalud.com