Donar sangre es regalar vida y también mejorar la tuya

Además de ser un acto de amor y generosidad, la donación de órganos es tan buena para el que la recibe como para quien la da. Conocé cómo podés mejorar la calidad de vida de un paciente que lo necesita y los beneficios que puede tener a tu propia salud.

¿Sabés que cada tres segundos alguien necesita una transfusión de sangre? Un donante puede ayudar hasta a tres personas diferentes con un simple gesto que supondrá menos de 30 minutos. Este pequeño gran gesto puede ser la diferencia entre la vida y la muerte de otra persona. Éstas son las condiciones para ser donante:

– Ser mayor de edad.

– Pesar más de 50 kg.

– Gozar de buena salud.

– No haber donado en los últimos 6 meses.

– Tener un tatuaje no te impide ser donante ni de sangre ni de órganos, sólo deben esperarse doce meses desde la fecha en que te lo hiciste para corroborar que no contrajiste hepatitis.

Se puede hacer en cualquier centro de salud, es gratuito y voluntario, y sólo se rellenan y cumplen requisitos para comprobar la salud del donante. Si no tenés enfermedades transmisibles, y tu estado de salud es bueno, personal de enfermería capacitado para hacerlo, será quien haga una extracción de más de 450 ml de sangre. Esto no supone ningún problema para tu salud. Las bolsas en que se recogen las donaciones son enviadas refrigeradas al centro de transfusión junto con otra muestra de sangre que se utiliza para el tipaje del grupo sanguíneo y que es analizada para descartar enfermedades infecciosas. El resultado de esta analítica se le comunicará al donante. La sangre se separa en tres componentes: hematíes, plasma y plaquetas, por tanto, puede ayudar a tres personas diferentes, dependiendo de la enfermedad o situación de cada paciente, necesitará un componente u otro.

¿Para qué se utiliza la sangre?

La sangre obtenida gracias a las donaciones es destinada al tratamiento de muchas enfermedades que producen anemia, en el tratamiento de diferentes tipos de cáncer, en intervenciones quirúrgicas, trasplantes, accidentes, quemaduras, hemorragias, etc…

¿Por qué es bueno para el donante?

Varias investigaciones coinciden que donar sangre salva varias vidas, no sólo a que la recibe, sino también a quien lo da. Si se dona sangre dos veces al año, por ejemplo, se reducen las probabilidades de padecer ataques cardíacos o accidentes cardiovasculares, en adultos entre 43 y 61 años.

Además, permite que se eliminen las cantidades sobrantes de hierro que contribuyen a las enfermedades cardíacas. Donar sangre preserva el corazón y las venas. Esto se debe a que el sistema circulatorio se ve beneficiado por la extracción, al tener nuevo líquido en su interior.

Si se dona sangre cada seis meses durante un período de seis años, se reduce en un 87% la posibilidad de sufrir enfermedades relacionadas a las arterias (tales como colesterol o taponamiento).

Si lo estabas pensando, te damos más razones para despertar tu perfil humanitario y ayudar a salvar vidas. Acercate a tu centro de salud más cercano.

Fuente: mejorconsalud.com; vidasanaweb.com.ar