¿Cuándo acudir a un traumatólogo?

La atención específica de las dolencias del cuerpo puede evitar daños duraderos y dolencias innecesarias, así como retrasar una recuperación completa. Descubrí cuándo y por qué es necesario consultar con un especialista en traumatología.

La salud es algo que no podemos tomar a la ligera. El cuerpo humano es el encargado de brindar movilidad y, en muchas ocasiones, se encarga de poner al descubierto síntomas que nos permiten darnos cuenta de que algo no anda bien. Hacer caso omiso de estos síntomas o dejar tratamientos incompletos puede llegar a ser muy peligroso. Porque entonces, un problema que se resolvería de una manera sencilla y rápida, puede volverse algo severo que requiera de intervenciones quirúrgicas riesgosas.

En general no se suele prestar atención a las dolencias y síntomas del cuerpo, pero éstas son la clara señal de que algo no está bien. Ignorarlas no es recomendable.

Acostumbrarse al dolor no es una solución

Por lo general las personas continúan con sus actividades diarias sin mayor atención, dejando de lado ese pequeño dolor de rodillas, espalda o cadera que aunque a veces no les impide hacer las cosas, la calidad de vida no es la mejor.

La realidad es que si esos dolores recurrentes no se atienden o reciben tratamiento, puede convertirse en algo severo o irreversible en el futuro. Por eso: quien practique cualquier deporte de alto impacto, las personas de una edad avanzada o quien se ha percatado que sus brazos o piernas no responden de la misma manera que hace algunos meses y se inflaman, siente dolor o tiene dificultad para caminar, debe acudir a un médico traumatólogo

¿De qué se encarga la Traumatología?

La medicina especializada permite al doctor hacer un diagnóstico general, y tratar lesiones y enfermedades relacionadas con el sistema músculo-esquelético de la mejor forma, logrando, en muchos de los casos, devolver la calidad de vida de sus pacientes.

El aparato locomotor es el encargado de dotar de movilidad al cuerpo humano, protege a los órganos blandos como los pulmones, el hígado y el corazón, entre otros. El sistema músculo-esquelético está compuesto por el sistema muscular (es decir los tendones y los músculos encargados de unir los huesos) y el sistema osteoarticular (es decir los huesos, ligamentos y articulaciones).

Este es el sistema que nos permite interactuar con el mundo, de ahí su importancia, pues permite sentarse, caminar, correr, trabajar, comer, agacharse, inclinarse, saltar, hacer ejercicio, agarrar objetos con las manos. En fin, las actividades motrices dependen de él.

La importancia de escuchar al cuerpo

Por eso es vital prestar atención a lo que el cuerpo manifiesta, al presentarse dolores o dificultades en actividades diarias y cotidianas. Pero de la misma manera, en el caso de comenzar una nueva actividad, o algún nuevo entrenamiento, para asegurarse de que si fueran lesiones, sean recuperadas rápidamente y sin consecuencias en el movimiento.

La mayoría de los problemas en el sistema músculo-esquelético son ocasionados, principalmente, por accidentes o el desgaste natural del cuerpo con el paso de los años; sin embargo, también pueden ser de tipo congénito, es decir, un padecimiento que se generó desde antes del nacimiento, ya sea por un factor hereditario o externo.

Si estás con dolores, sacá tu turno on liney consultá a nuestro equipo de Traumatología y Ortopedia 

Fuentes: abilita.com